Visión de la educación agrícola superior en el próximo decenio

A MANERA DE APORTE: Una visión estratégica

Para asumir estos retos la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad de Cundinamarca, con sede en la ciudad de Fusagasugá, Colombia, acaba de formular un Plan de Desarrollo para los próximos 17 años (2003-2020) que se fundamenta en un modelo pedagógico “que integra contribuciones de los enfoques constructuvista e histórico cultural, cuya posición epistemológica “alude no solo a la naturaleza consciente, compleja, holística y dialéctica del proceso de formación de profesionales, como proceso social, sino al hecho de que al ser éstos entendidos como sistemas de procesos objetivos-subjetivos, se estructuran de diversas formas en el curso de su desarrollo, mediante la actividad y la comunicación entre los sujetos implicados”([19])

El modelo que se asume incorpora una concepción de aprendizaje, que se opone al proceso puramente receptivo y autoritario, en el que el docente expone lo que el estudiante debe aprender, y por el contrario, toma en cuenta con igual grado de prioridad, el papel activo consciente y participativo del estudiante; en un contexto interactivo, donde la comunicación, la motivación, la relación entre lo individual y lo social y el aprendizaje significativo, reflexivo y constructivo, constituyen los pilares fundamentales en la apertura de espacios al respeto, la confiabilidad, la responsabilidad y el papel que desempeñan los sujetos participantes en éste proceso

Con este modelo pedagógico la Facultad esta diseñando un currículo con base en competencias profesionales, mediante el cual espera formar ciudadanos profesionales con conocimientos, habilidades y valores que les permitan:

· Investigar y desarrollar paquetes tecnológicos que posibiliten asegurar la demanda interna de alimentos y, aprovechando las ventajas comparativas de su localización geográfica y de su oferta ambiental, competir ventajosamente en mercados internacionales.

· Diseñar sistemas de producción que contemplen estudios de impacto ambiental e involucren prácticas agroecológicas como: coberturas vegetales, abonos verdes, reciclaje, aprovechamiento de la biodiversidad y manejo integrado de la salud vegetal.

· Tener sensibilidad social, entendida ésta no desde el asistencialismo sino desde la investigación participativa, en donde los campesinos son tenidos en cuenta como actores principales de su propio desarrollo, y los profesionales asumen el papel de dinamizadores de procesos científicos, autónomos y equitativos.

· Identificar las ventajas comparativas de los ecosistemas neotropicales, para diseñar modelos de desarrollo rural económicamente competitivos, ecológicamente sustentables y socialmente justos.

· Diseñar tecnologías apropiadas para las condiciones geográficas, sociales y culturales del medio en el cual se desempeñen, actuando localmente pero con visión global

· Generar su propia fuente de trabajo, desempeñándose como empresarios