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Visión de la educación agrícola superior en el próximo decenio EL FUTURO: Una Visión prospectiva Los programas de Educación Agrícola deben contribuir al soporte del futuro colombiano, de acuerdo con los procesos económicos y sociales, sin desconocer la evolución de la cultura, y sin menoscabo de las costumbres, ideas, idiosincrasia, creencias y mitos. Se debe construir un sistema ideal de formación, basado en la autorregulación y de cara a las necesidades del país, en la búsqueda de la calidad (aprender a saber, aprender a hacer, aprender a ser, y aprender a convivir ); introduciendo métodos de enseñanza que enfaticen en los hábitos de estudio y el autoaprendizaje, la investigación y la pedagogía crítica, la evaluación permanente e integral, en la búsqueda de la calidad y la apropiación de nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, recreando un proyecto de ciudadanía fundado en una ética pública y no en una fronda de intereses particulares, buscando espacios para una pedagogía de la paz, que haga renacer la convivencia y la justicia como una realidad ([6]). La universidad tiene una razón de ser, una misión, un sentido propio que se funda de manera radical en la asimilación, transformación y producción de conocimiento, en el ámbito de la formación de la persona humana y en la creación y difusión de la cultura; misión que no puede ser sacrificada por el cumplimiento de otros intereses a riesgo de perder sus posibilidades de liderazgo social ([7]). Es patente la necesidad de conformar una verdadera Comunidad Académica, Comunidad de Conocimiento, basada en la interdisciplinariedad, con objetivos como el establecimiento de códigos científicos comunes, la construcción y validación del conocimiento especializado para lograr plataformas comunes desde las cuales se den los avances en las diversas áreas del saber, el cambio en las realidades concretas y en la visión del mundo, el desarrollo de modelos metodológicos para aplicarlos en los ámbitos académicos y administrativos del sistema. Esta comunidad de conocimiento “se nos presenta como una forma de gobierno académico que se inscribe en los niveles filosófico y epistemológico del conocimiento como estrategia de política educativa que nos permite leer y transformar la realidad del proceso enseñanza – aprendizaje, desarrollando horizontes prospectivos a partir de la díada mandos medios / vida académica, para incidir en la continuidad institucional a partir de la gestión, producción y difusión del conocimiento en forma colegiada” ([8]) Debe haber una real unión entre la universidad y el entorno, que juega un papel decisivo en la determinación de los núcleos problémicos, en las metodologías que deben ser utilizadas y en las competencias que el aprendiz debe desarrollar, en lo metodológico, lo personal, lo técnico o lo social. Pero esta determinación y tratamiento de problemáticas sólo se da de manera acertada a través de un ejercicio investigativo de conocimiento de la realidad y de aplicación de alternativas que se traduzcan en desarrollo de habilidades de investigación en el universitario y en el aporte al conocimiento científico. ([9]) El desarrollo de patrones investigativos al interior del sistema educativo brinda una posibilidad real para desarrollar esquemas de cooperación científica y procesos de transferencia tecnológica que, desde luego, entran a nutrir los avances a que pueda haber lugar en diversos sectores del sistema social. El grado en que esta generación de nuevos conocimientos conceptuales, procedimentales y técnicos aporte al desarrollo económico y social del país, determina su pertinencia y, por tanto, sus posibilidades de sobrevivencia. Es importante la conformacion de grupos investigativos compactos, que permitan hacer presencia en la comunidad investigativa internacional como miembros que aportan con puntos de vista diversos y enriquecedores ([10]). Los docentes vinculados a la educación superior en las facultades, deben tener pertinencia y trabajar por realizaciones y no por horas, para crear así una verdadera comunidad académica en donde se conjuguen el saber, la selección exigente, los salarios competitivos y los ascensos por méritos, evidenciando en la práctica que “ el profesor instruye con lo que sabe pero educa con lo que es “. Los docentes deben desarrollar en sus estudiantes la capacidad de preguntar, de cuestionar, de estudiar, de reflexionar y propiciar el desarrollo de habilidades y destrezas y el seguimiento de nuevas ideas, nuevas concepciones e iniciativas ([11]). El profesor debe dominar y estar actualizado en el campo en el cual desarrolla su acción pedagógica, pero tiene que ser además, un docente apasionado por la tarea de enseñar. Debe ser alguien que respeta a sus estudiantes, que los escucha, que atiende sus dudas y preocupaciones, que esta dispuesto a dialogar con la voluntad de comprender y de hacerse comprender, que ejerce liderazgo, que dedica tiempo fuera de clase a analizar los resultados del esfuerzo que realizan los estudiantes y a acompañarlos en la aventura del conocimiento, y que también sabe llamar la atención de manera firme y amigable. El docente con su actitud da ejemplo de responsabilidad, ecuanimidad y transparencia, contribuye a la consolidación y formación de principios de ética profesional y muestra su compromiso y pertenencia con la profesión y su universidad, ayudando con su actitud a formar el buen ciudadano que la universidad debe entregar a la sociedad([12]) Es de primordial importancia el fortalecimiento docente en habilidades investigativas, puede ser cierto en muchos casos que existan docentes universitarios cuyo mayor interés no se encuentre fincado en la investigación epistémica, pero en su diario quehacer conjugan el conocimiento, por lo menos práctico, de dos saberes : el de la disciplina que enseñan y el de la pedagogía como ciencia que brinda unas herramientas didácticas de las cuales se sirven a diario para el trabajo con sus estudiantes. Ese quehacer debe fortificarse a través de procesos investigativos de la propia acción docente, procesos inscritos dentro del ámbito de la investigación – acción, que hagan dicha labor más apropiada a las necesidades del estudiante y del profesor mismo, en comunión con las dimensiones del desarrollo humano, puesto que finalmente son esas dimensiones a las que el docente atiende en las actividades que planea para el desarrollo de su asignatura ([13]). La revisión y transformación curricular, una línea de acción muy real y práctica, y no por ello sencilla, en donde, a partir de los avances que se vayan logrando en el ejercicio docente, se van aportando soluciones a los aspectos que constituyen dicho ejercicio: el manejo de conceptos básicos de la disciplina, el aprovechamiento de estrategias metodológicas, el desarrollo de proyectos interdisciplinares, la debida articulación de disciplinas entre ellas y en concordancia con un perfil de egreso claramente planteado, y el apoyo institucional necesario. Este trabajo en lo curricular puede aportar elementos decisivos en cuanto a concertación del magisterio, entendido como actor social, promoción de sus iniciativas y movilización en torno a ellas, aspectos mencionados como claves para la implementación de una política educativa ([14]). En el contexto descrito la educación agropecuaria y rural en la Región Andina, teniendo en cuenta su ubicación geográfica y las tendencias de cambio que se vislumbran en el marco de la globalización, debe prepararse para asumir los retos que diferentes organismos, en diferentes momentos ([15]), le vienen planteando; y que propongo como insumo para ésta cuarta reunión del Foro Regional para el Dialogo y la Integración de la Educación Agropecuaria y Rural en la Región Andina, así: · Diseñar y promover el desarrollo rural sustentable, fundamentando los planes de estudio en la investigación y desarrollo de alternativas tecnológicas que permitan desarrollar procesos productivos económicamente rentables, ecológicamente equilibrados, ambientalmente sanos y socialmente justos. · Preparar una masa critica capaz de reconocer, mediante la investigación y la producción, el verdadero potencial de los ecosistemas ecuatoriales e intertropicales, de tal manera que los países que tienen ésta ubicación puedan ofrecer productos, vegetales y animales, a los ubicados en otras latitudes, aprovechando sus ventajas comparativas. · Fomentar a través de la educación la mentalidad organizativa, gerencial y productiva, de tal manera que la producción agropecuaria sea realmente eficiente, al utilizar racionalmente los recursos disponibles en cada unidad productiva y trascender la mentalidad minera, que solo extrae, y/o la industrial, que depende totalmente de insumos externos. · Finalmente, el reto más grande es el de preparar a una nueva generación que sea capaz de hacer todo lo anterior dentro del neoliberalismo o, por el contrario, redireccionar el mundo a través de políticas que propendan realmente por el desarrollo social equitativo, en un sistema en el que quepamos todos, en igualdad de condiciones ([16]).
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