Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura
Programa de Cooperación Técnica en Educación y Capacitación para la Región Andina

PLAN DE NEGOCIOS
PARA DESARROLLAR LA EDUCACIÓN A DISTANCIA EN LA REGIÓN ANDINA

2. INTRODUCCIÓN Y JUSTIFICACIÓN

a. Tendencias en Educación en Agronegocios.

Los métodos actuales de producción agrícola utilizados en países en desarrollo, han despertado preocupación en planificadores gubernamentales, investigadores, organismos multilaterales, entre otros, debido al grado de destrucción y daño que causan algunos a los medios de producción (erosión, salinidad, contaminación ambiental, etc.), así como a la poca productividad de los cultivos, los cuales no llenan el actual déficit de productos alimentarios. Otro elemento que impacta a los productores de los países en desarrollo es el hecho de que las compañías procesadoras de alimentos, con un acceso a un mercado de alimentos cada vez más global, acuden a los proveedores de países que brindan productos de mayor calidad y menor costo. Asimismo, los últimos avances en tecnología (biotecnología), fertilizantes, métodos de cultivos y otros, prometen importantes cambios en materia de incremento de productividad en el negocio agrícola. Esto sin duda puede contribuir a llenar el vacío en la demanda de productos agrícolas de alto valor agregado, tales como alimentos 100% orgánicos, alimentos con alto contenido proteico, etc., en los países del tercer mundo.

Estas amenazas y oportunidades no pueden ser enfrentadas a menos que los productores adopten nuevos métodos de producción. A los fines de incentivar la adopción de estos métodos, los productores deben percibir que los mismos traerán altos beneficios y mayor rentabilidad. Para facilitar estos cambios se requiere un proceso educativo e informativo que ayude a todos los miembros o actores clave de la cadena de suministro de la agroindustria (empresarios: planificadores gubernamentales, proveedores, productores, universidades, etc.) a asumir los riesgos y beneficios que estos ajustes implican.

La adopción de nuevos estándares tecnológicos por parte de los miembros de la agroindustria, especialmente los productores, requiere de la adquisición de nuevas competencias, en términos de uso de nuevas tecnologías per se, procesos de toma de decisiones, conciencia ambiental, organización y comercialización, manejo del comercio internacional y negociaciones, entre otros. A los fines de incorporar nuevos conocimientos y tecnologías de forma rentable y sostenible, la educación y la capacitación juegan un papel relevante.

Es importante destacar que para lograr los objetivos planteados, el proceso educativo debe cubrir no sólo a los productores sino a todos los actores clave en la cadena agroalimentaria. Para ilustrar este aspecto, tenemos como ejemplo: que el planificador gubernamental debe estar consciente de cual será el impacto de sus políticas en el sector agroindustrial, si éstas benefician o no a los productores, si crean oportunidades y nuevos empleos, si impulsan la participación de empresarios. Las universidades por su parte, deben estar alineadas al proceso productivo de cada localidad, sin perder su visión global, a los fines de desarrollar y proveer conocimiento y tecnología de utilidad y aplicación inmediata. Los clientes deben entender los beneficios de los nuevos productos e involucrarse con los productores para definir claros estándares de calidad.

En términos de los productores, una habilidad clave a desarrollar para competir en un mercado cada vez más afectado por la globalización y el derribo de barreras locales, es su conocimiento técnico y capacidad gerencial, así como su capacidad de cooperación con otros actores de la cadena de suministro del agronegocio, desde sus suplidores hasta sus consumidores. En este sentido, los programas educativos deben tratar de incrementar la capacidad de los productores para influenciar los actores de esta cadena. Esto implica que las organizaciones encargadas de proveer soluciones de conocimiento en el sector agronegocio, deben estar a tono con los avances tecnológicos en materia de educación de adultos, considerando no sólo las realidades tecnológicas y limitaciones de cada país, sino también los aspectos de manejo de entorno y relaciones, mercadeo y comercialización, organización, economía y finanzas, etc. .

En lo que respecta al mercado latinoamericano, aunque existen importantes diferencias de país a país, podemos generalizar que los productores en esta región enfrentan mayores dificultades para mejorar su productividad con la misma velocidad con que lo hacen aquellos de países de mayor desarrollo. Las razones que explican este fenómeno, entre otras, son las siguientes:

• Dificultades para lograr una mayor diversificación que les permita cubrir la demanda de productos en sus mercados locales, debido al enfoque sólo en productos que son difíciles de importar desde países industrializados (productos tradicionales).

• Exportación de productos donde existen ventajas competitivas en productos que requieren bajos salarios y un buen clima en ciertos periodos del año (frutas y flores).

• Especificación de calidad en función de la demanda de los países desarrollados. A esta situación también cabe agregar las dificultades que tienen los países para cubrir sus propios requerimientos agroalimentarios con base en un modelo de desarrollo rural sostenible.

Para superar esta situación se hace necesario un alto nivel de conocimiento y una buena organización para generar los productos de alto valor agregado esperados por los clientes. Esto debe ser sustentado en decisiones colectivas por parte de los actores de la cadena de valor agroindustrial, y deben fundamentarse no sólo en el incremento de su productividad, sino en el de su influencia en la cadena de valor y especialmente en los consumidores, gobierno y otros agentes.

En este contexto, los retos presentados a las organizaciones de educación en el sector agroindustrial en América Latina, son los siguientes:

• Masificación del conocimiento e información a través del involucramiento de los diferentes actores de la cadena de suministro del negocio agroindustrial.

• Orientación de sus esfuerzos al uso de tecnologías, que a la vez que provean información y conocimiento a un alto número de actores, tomen en cuenta soluciones de bajo costo y las barreras y limitaciones presentes por razones de infraestructura y disponibilidad de recursos de los usuarios.

• Generación de soluciones de educación, que tomen en cuenta las realidades de los diferentes actores de la cadena de suministro. Esto para evitar soluciones del tipo “one size fits all”, a fin de dar cabida a actores con limitaciones de carácter económico y social, y sin acceso a recursos tecnológicos.

• Ampliación de las fuentes de ingreso a los fines de financiar los esfuerzos de educación e información de los actores clave. En este sentido se deben realizar esfuerzos para incrementar una mayor conciencia en los sectores clave, quienes al final son los que percibirán los beneficios, acerca del valor agregado para el sector agroindustrial de la incorporación de mejores prácticas y nuevas tecnologías. Esta es una barrera clave a superar, ya que existe una percepción especialmente de parte de los productores, de que la labor de educación debe ser ejercida y financiada por sectores gubernamentales y otros organismos, y no por los actores que en definitiva son los beneficiarios.

• Desarrollo de alianzas y coaliciones con los diferentes actores de la cadena de suministro del negocio agroindustrial para favorecer la educación agrícola.

• Desarrollo de alianzas y partnerships con organizaciones de clase mundial para mantener la currícula en el estado del arte, contenidos de primera y aprovechar las fortalezas, potencialidades y oportunidades de los consorcios.