ESTUDIO PROSPECTIVO SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS

 DE LA EDUCACIÓN AGRÍCOLA MEDIA Y SUPERIOR

 EN LA REGIÓN ANDINA

1. Estamos en presencia de un estudio prospectivo que se ha propuesto identificar la situación actual y perfilar las perspectivas de la educación agrícola media y superior de la Región Andina, integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela. El trabajo, con una visión holística y sistémica, se ha concebido como un documento base que se propone contribuir con los diversos actores, en especial los vinculados con la política pública, la agricultura y la educación agrícola media y superior, a fin de iluminar y fijar cauces de acción de largo plazo, elevar la pertinencia y asertividad en la toma de decisiones sobre materias trascendentes, establecer apropiadamente políticas, programas y proyectos, así como contar con un referente determinante en la materia que aborda. Destaca su contribución a los Organismos Internacionales, incluyendo al Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), en sus esfuerzos por perfeccionar las actividades en el marco de sus planes de trabajo, anticipar las prioridades emergentes, preparar condiciones para adoptar nacientes decisiones de largo alcance y estructurar programas y proyectos acordes con las exigencias y necesidades que los nuevos tiempos imponen.

2. Su elaboración también se inscribe en el propósito de contribuir con la Reunión y curso de acción posterior del Foro Regional Andino para el Diálogo y la Integración de la Educación Agropecuaria y Rural (Venezuela, junio - 2003), a instancias del IICA y de la Universidad Central de Venezuela. Este estudio prospectivo sirvió de material de consulta al Foro y apoyó tanto sus deliberaciones como la elaboración de sus principales bases programáticas y estratégicas. El trabajo realizado se ha guiado según el principio de agregar valor al valor agregado por diversas instituciones y personalidades, en tanto productores de conocimiento y actores fundamentales de cooperación. Su elaboración ha implicado establecer un primer arqueo de la principal información de los últimos años disponible en el IICA directamente relacionada con el tema, al igual que armar una plataforma particular de análisis con orientación de futuro y alcance estratégico.

3. El estudio prospectivo está constituido por la introducción (I), 7 capítulos centrales y la bibliografía (IX). En la introducción se precisa la génesis del IICA, su membresía de 34 Estados Miembros, su red de oficinas, su visión, misión y temas con focalización estratégica, al igual que su estructura de tres órganos superiores (Junta Interamericana de Agricultura, Comité Ejecutivo y Dirección General, señalándose en su seno la existencia del Sistema Hemisférico de Capacitación para el Desarrollo Agrícola (SIHCA). El documento introduce tanto la ministerial “Declaración de Bavaro (2001)” que incluye principios y decisiones programáticas, como las complementarias “Orientaciones Estratégicas para una Agenda para la Comunidad de la Agricultura y Vida Rural de las Américas”. También incluye el estudio apreciaciones de elevado alcance político de la dirección superior del IICA.

4. El primer capítulo (II) sustantivo se refiere a la teoría de futuro, desarrollándose el continuo humano y sus dialécticas pasado - presente - futuro en la línea del tiempo histórico. Se incluye la noción de prospectiva a la luz de un buen número de estudiosos y de una apreciación profunda de la misma por parte del autor, desarrollada en términos de cultura prospectiva, asumiéndose que el futuro se puede construir deliberadamente y que es el producto de la acción voluntaria de los seres humanos, y que tal construcción debe fundamentarse en diversas dimensiones, entre ellas, la filosófica, ética, estratégica, política, programática, instrumental y técnica, al igual que concretarse mediante ejes rectores de su accionar, como lo son, al menos, los de la transdisciplinariedad, la investigación, la formación, lo metodológico y la comunicación. Se precisa que su accionar, de otra parte, se apoya cada vez en mayor medida en la creciente modelística y en el expansivo y denso arsenal instrumental, en cuyo máximo nivel de sofisticación y potencia se puede ubicar, hasta ahora, el método de escenarios, que implica visiones a largo plazo bajo realidades futuras, tendenciales y de contrastes. Se introducen igualmente las nociones de construcción de futuro y de futúrica, las mismas que invocan la transición entre la utopía y la realidad real teniendo presente, entre varios elementos, las ciencias y técnicas de gobierno y las capacidades de la proyectística.

5. El documento reivindica que el futuro hay que asumirlo conforme a la postura estratégica del Homo historicus apuntando a los mayores niveles de dignas y trascendentes realizaciones, propias del Homo sapiens sapiens, dejando de lado las posturas estratégicas de cara al futuro, lineal y determinística. Del mismo modo se plantea la necesidad de abrir el espectro mental del actor de referencia, caminar hacia lo transdisciplinario, desplegar la capacidad de movimiento entre milenios, de apropiación cultural del pasado, de explorar horizontes distantes y de penetrarlos, de anticipación y de construcción, de comprender y comandar la globalidad y el contexto, las perspectivas y el metasistema, en el cual se pretende investigar y actuar transformadoramente. Al propio tiempo es señalada la necesidad de disponer de un sistema apropiado e integrado de nociones, contextos, perspectivas, conclusiones, propuestas y creaciones, teniendo presente relaciones fundamentales que anteponen el pensamiento complejo ante el simple, la visión de globalidad sistémica ante el individuo o la entidad aislada, la utopía ante el pragmatismo, y la voluntad de trascendencia ante la inacción, la linearidad y el determinismo.

6. Por lo demás, se plantea, que la decisión ideal de cara al futuro se debe edificar a partir de la cadena de valor: conocimiento, conciencia, compromiso, capacidades y cambio. También se reconoce la necesidad de elaborar sistemas prospectivos propios, construidos a partir de información disponible y según se pueda ir progresando mediante el uso de modelos (explicativos y de futuro) apropiados y del denso instrumental existente en la escala global. Igualmente se establece que como labor esencial del o la prospectivista se debe determinar de manera apropiada el ámbito, sector, espacio, sistema entidad, objeto, realidad, motivo de atención o pretendida intervención; así como se requiere esclarecer los futuros posibles, probables, deseables o preferidos, sin dejar de lado el análisis de los futuros impensables e improbables, éstos últimos frecuentemente nichos del nacimiento de nuevos paradigmas. El documento incorpora una desafiante visión anticipada sobre nuestros días para después ofrecer su muy útil enfoque teórico de “situación actual” y “perspectivas”, que en correspondencia y congruencia con todo lo anterior, se introduce y desarrolla, expresando que ambas forman parte de la misma historia, acontecida y por hacer. La una, inscrita en el fluir y re-configuración recurrente de las dinámicas. La otra, emanando de ellas.

7. La andinidad: civilización precursora, sangre común, cultura acrisolada, macro ecosistema privilegiado, rostro, corazón y cuerpo del sur de la América, fuerza de futuro, disensos y encuentros, controversias y progresos, búsqueda y logros, pasos y caminos, proyecto histórico de comunidad de naciones, da inicio al capítulo denominado “Pinceladas Andinas” (III). En esta parte se puede apreciar que Colombia, Perú y Venezuela en el año 2000 tenían un 81 % de población, mientras que Bolivia y Ecuador cerca del 19 % restante. En el 2020 y 2040 la situación relativa sería más o menos igual. También las estadísticas utilizadas dejan ver que la región alcanzaría unos 152 millones y medio de habitantes para el 2020 y para el 2040 unas 183 millones 500 mil personas, siendo que en el año 1980 la cifra superó un poco los 74 millones y en el año 2000 alcanzó unos 113 millones 405 mil efectivos.

8. Para el 2002 la Región Andina habría tenido en el medio rural un 23,5% de Población Económicamente Activa, reflejando la cifra de 11.308.000 personas. Todos los países andinos reducirían con mayor o menor intensidad, en términos relativos, su población rural para 1985 - 2015. Bolivia lo haría desde 49,5% a 26,9%; Colombia de 33,1% a 20%; Ecuador de 48,7% a 29,3%, Perú de 33,7% a 24,5% y Venezuela de 18,4% a 9,2%. La región en su conjunto pasaría de 33% a 20,3% para contabilizar en 2015 un poco menos de 29 millones de efectivos. Además, hacia el año 2020 la población rural andina se ubicaría en un 17,1% mientras que para el 2030 llegaría a un 10,8% y se reduciría a un 4,4% en el horizonte 2040.

9. La Región Andina cuenta con 4.719.000 Km2 correspondiendo a un 23,5 % del área de América Latina y el Caribe, y de un 3,7 % de la superficie de tierra propiamente dicha del globo. En el horizonte 2030 los cinco países tendrían un 23,5% de la población latinoamericana y un 23,5% de su superficie, así como un 2,04% de la población planetaria frente a un 3,7% de la superficie de tierra del orbe. La densidad de población en el 2040 sería de 14,2 hab/km2 para Bolivia; 59,4 en el caso de Colombia, elevándose significativamente para Ecuador con un estimado de 70,7 y para Perú y Venezuela la cifra sería de 31,5 y 43,5 respectivamente.

10. El ajedrez económico y social del estudio es apreciado en su capítulo IV, significándose por parte de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), que la actividad económica para su ámbito de países sufrió una caída en 2002, con lo cual el crecimiento por habitante de América Latina y el Caribe fue negativo por segundo año consecutivo para acumular media década de bajo crecimiento, desde 1998, en un contexto económico internacional adverso, y de manera concomitante un deterioro de las condiciones sociales de la región. Esto se acompañó, también para 2002, con un ascenso de la transferencia neta de recursos al exterior y una paralización desde 1999 de la entrada neta de recursos. Por otra parte, CEPAL también reporta que la región registró un notable ajuste de la balanza comercial, que obedeció fundamentalmente a la contracción de las importaciones, confirmándose la reaparición de restricciones externas que limitan su crecimiento. Igualmente CEPAL reporta que el desempeño laboral fue débil, destacándose como rasgos principales la acusada caída de la tasa de ocupación, el marcado aumento del desempleo, la expansión de la informalidad, y la debilidad de la generación de empleos en la pequeña y mediana empresa.

11. De otro lado, el estudio refiere que en 1998 - 1999 comienza un declive, en términos generales, del PIB y del PIB por habitante de los países andinos, y desde 2002, por tercer año consecutivo, continuó - y se aceleró - la tendencia descendente de los flujos de inversión extranjera directa (IED) destinados a América Latina y el Caribe, según reporta la CEPAL. Esta Comisión además anuncia el fin del período de flujos de IED abundantes y fáciles hacia la región. El tema del endeudamiento externo ha sido trabajado y conduce a apreciar que la región Andina refleja una deuda externa total desembolsada de 115 mil 413 millones de US$ para 1999, mientras que en 1980 su nivel de endeudamiento alcanzó un poco menos de US$ 50 mil millones, reflejando un incremento en esos 20 años de US$ 65.543 millones. Cuando se examina el comportamiento de la deuda externa total desembolsada por habitante, el indicador se sitúo para el área andina en 672,3 US$ durante el año 1980, en 1119,2 US$ para 1995 y en 1036,5 US$ correspondiente al año 1999. La variación de este fenómeno es de mayor velocidad y fortaleza que la observada en materia de PIB/habitante.

12. Se precisa en el trabajo en referencia que los niveles de concentración del ingreso y de pobreza de la Región Andina son altos y según estudios de funcionarios del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), es posible que las tasas de crecimiento en América Latina no puedan superar el 3% ó 4% mientras no se disponga de la participación y el aporte de un 50% de la población que está comprendida en los percentiles de más bajos ingresos, así como se ha llegado a comprender que la exclusión, por si sola, incrementa de manera importante la pobreza. No obstante, cierta reducción de la concentración del ingreso, así sea en pequeños porcentajes, disminuiría el esfuerzo requerido en materia de crecimiento del PIB/habitante para 2015.

13. El capítulo V del trabajo se dedica a la educación y proceso social, desarrollándose primero lo relativo al talento y al empleo. Acá la CEPAL realiza contribuciones de primer orden reconociendo los cambios generados por la globalización en el mercado de trabajo, y los cambios en las calificaciones y cantidad de profesionales y técnicos, con su concomitante modificación en las necesidades de formación, y las discrepancias y velocidades diferenciales respecto del sistema educacional. Se conoce igualmente que no obstante la significativa expansión de la oferta de profesionales y técnicos durante los años noventa, América Latina sigue sujeta a las limitaciones propias de una población en edad activa con muy baja calificación. Las tendencias esperadas para 2015 según la CEPAL conducen a expresar que para ese entonces una fracción muy importante de los latinoamericanos seguirán incorporándose al mercado laboral con un bajo nivel de calificación, lo que plantea enormes desafíos.

14. Se significa en lo relativo a la demanda de profesionales y técnicos, que se ha establecido un cuadro nuevo y complejo de relaciones entre la educación y el mundo del trabajo, que han alterado las formas de su aprovechamiento, apuntando a la sub utilización de talento, lo que también demanda mayores grados de flexibilidad en los sistemas educativos, así como requerimientos de reducir la deserción e incrementar la eficiencia general. Por otro lado, las Metas del Milenio ya no podrían ser logradas para 2015 en materia educativa como se había estipulado. El estudio ha permitido tomar conciencia de las dificultades aún más marcadas en el medio rural y de sus adversidades no resueltas, sobre todo informadas y padecidas por la misma juventud. Debe destacarse que el promedio de años de estudio de la población de 15 a 24 años de edad para el área andina evidencia bajos niveles generales, toda vez que se manejan cifras de 10 años, en el mejor de los casos y tratándose del área urbana, hallándose valores inferiores a 5 años en el medio rural.