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ESTUDIO PROSPECTIVO SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS
DE
LA EDUCACIÓN AGRÍCOLA MEDIA Y SUPERIOR EN LA REGIÓN ANDINA
PERSPECTIVAS MODELO EXPLICATIVO Y DE FUTURO Antes que nada hagamos una aproximación teórica y metodológica. Hemos afirmado precedentemente en los elementos para una teoría de futuro que para nosotros la situación actual es realidad-síntesis de una realidad-totalidad, es expresión de un “complejo de interacciones y retroacciones de un continuo histórico”, en un espacio temporal determinado según el protocolo del observador que la aproxima. Situación actual, hemos argumentado, no es entidad suprimida de factores multicausales, ni entidad suspendida en el espacio, ni entidad descontextualizada, ni complejo de interacción - retroacción sin fuerza de pasado ni de futuro. Asimismo, venimos sosteniendo que las perspectivas, imágenes u expresiones futuras de realidades presentes elaboradas anticipadamente, son producto de encuentros y desencuentros factoriales que emergen y toman forma y emplazamiento en el horizonte, como producto de dinámicas y voluntades de actores constituyendo complejos de interacción - retroacción, en procesos históricos determinados. Ellas están inscritas en los ejercicios de futuros posibles, probables, deseables, impensables e improbables. Postulamos, consecuentemente, que situación y perspectivas forman parte de la misma historia, acontecida y por hacer. La una, inscrita en el fluir y re-configuración recurrente de las dinámicas, la otra, emanando de ellas. Ahora bien, con la finalidad de elaborar las perspectivas del trabajo que nos ocupa, teniendo por convención que la situación actual ha sido puesta en relieve en las labores que preceden a esta parte del presente documento, nos proponemos en este momento construir un modelo sencillo, de carácter explicativo y de futuro, que nos permita aproximarnos a imágenes del devenir reduciendo los grados de empirismo y acrecentando los de profesionalismo, todo ello en correspondencia con el margen de posibilidades y restricciones que la información disponible y el tiempo establecido para la elaboración de este texto, lo hace factible. En cualquier caso, los resultados y productos alcanzados serán de primera aproximación. A
los efectos de este trabajo podemos entender por “modelo” aquel
instrumento destinado a representar explícitamente procesos planteados en
términos cuantitativos y/o cualitativos, en el ámbito de la Región
Andina, con conexiones, interacciones y retroacciones recíprocas, entre
esos procesos. E igualmente con conexiones, interacciones y retroacciones
recíprocas, tanto con el ámbito latinoamericano como con el planetario,
estos dos últimos, por cierto, también directamente sujetos a esas dinámicas
de relacionamiento. El
constructo pretende representar la realidad “reflejada en la situación
actual” y visualizar sus posibles y probables manifestaciones históricas,
digamos perspectivas, en la edificación del devenir. Aspiramos además
que el modelo nos conduzca o facilite el tránsito desde las imágenes de
futuro hasta los cauces de acción que la nueva historia, la por hacer,
demande. Así, el modelo explicativo y de futuro para la educación agrícola media y superior en la Región Andina que pretendemos diseñar y utilizar se presenta esquemáticamente, en forma gráfica, a continuación.
Gráfico
Nº 2
Modelo
Explicativo y de Futuro para la Educación Agrícola Media y Superior en la Región Andina
Conviene precisar que los tres componentes (llaves) identificados como “E”, “P” y “A”, representan a la Región Andina, igualmente el primer eclipse que los encierra representa a la América Latina y El Caribe y, del mismo modo, el segundo representa al Globo Terráqueo en su totalidad. POSTULADOS RECTORES Refirámonos a la globalidad, a lo sistémico y a la interconexión, con la finalidad de dejar bien sentado que este modelo no aísla a la Región Andina, ni la descontextualiza, ni la examina de forma a-sistémica ni de modo a-histórico. Hablamos de una familia de sistemas, el de la Región Andina, el de la América Latina y El Caribe y el del planeta. Sencillamente ella constituye el foco de atención en la visual del presente estudio sin descuidar la globalidad. La Educación media y superior agrícola en la Región Andina es representada por la letra “E”, la Políticas Pública por la letra “P” y la Agricultura por la letra “A”. Para nuestro modelo estableceremos tres protocolos, el de los relacionamientos intra Región Andina, el de la interrelación entre la Región Andina, América Latina y el Caribe, y el orbe; y el de las perspectivas "tendencial" y "paradigmática". Para el protocolo de los relacionamientos intra Región Andina establecemos que: i) La E puede contribuir de manera fundamental con la P. La E igualmente puede influir sobre la A de manera fundamental. ii) La P incide directamente en la E y en la A. La P puede ser impactada por la E y por la A. iii) La A depende, entre otros factores, de la P y puede ser impactada por la E. iv) La dinámica e interacción E --- P --- A --- E --- P --- A --- (sistémica y continua) da origen, en buena medida, a las imágenes "tendencial" y "paradigmática". Para el protocolo de la interrelación entre la región Andina, América Latina y el Caribe, y el orbe establecemos que: i) Las interrelaciones se han expresado y han impactado de manera determinante a las situaciones y realidades examinadas en el cuerpo del documento, siendo ellas producto de un sistema complejo de interacciones y retroacciones entre los tres ámbitos, el andino, el latinoamericano y el mundial. Las interrelaciones se seguirán expresando y continuarán impactado. ii) Para este documento asignaremos prioridad en el tratamiento a la Región Andina. Para el protocolo de las perspectivas "tendencial" y "paradigmática" establecemos que: i) La imagen tendencial será aquella de mayor densidad en sus manifestaciones. Corresponde al futuro de mayor posibilidad y probabilidad cuanti-cualitativa, en función de los datos, la información, el juicio de autores e instituciones, y el peso de la argumentación presentada en el estudio que nos ocupa. ii) La imagen "paradigmática" será aquella que represente el futuro deseado a la luz de los datos, la información, el juicio de autores e instituciones, y el peso de la argumentación presentada en el estudio que nos ocupa. iii) Ex-ante, las imágenes "tendencial" y "paradigmática" pueden coincidir, en ese caso, el futuro posible de mayor probabilidad cuanti-cualitativa concuerda con el futuro deseado. Nuestra voluntad, guiados por la teoría de futuro, la experiencia acumulada y el valor agregado al "conocimiento disponible", es la de trabajar lo más profundo y sistémico que podamos. Esto lo haremos en el marco de los límites de información y complejidad que caracterizan a un estudio de esta naturaleza, y a nuestras propias restricciones profesionales. Intentaremos ir, entonces, a lo raigal, a lo profundo, a lo cromosómico, a lo holístico, sistémico y trascendente. En la medida que nos resulte viable procederemos a la explicación "fenotípica" y, prioritariamente, a la "genotípica", es decir a las causas de las causas. Pensamos que un buen ejemplo para ilustrar esta voluntad de proceder podría ser la misma comprensión, extremadamente sencilla y muy simplificada, de los elementos primarios de la red denominada "vida" y de su herencia biológica, en tanto transferencia del patrimonio de factores hereditarios de una generación a otra. La "expresión fenotípica" es aquella de la apariencia externa de las características que percibimos de los fenómenos y procesos considerados. La "explicación genotípica" descubre y devela las unidades básicas responsables de esas expresiones de apariencia externa y de la propia herencia (combinación de caracteres en la reproducción natural). La expresión "fenotípica" es la resultante de una determinada "estructura genotípica" interactuando con el ambiente (medio o entorno), mientras que lo "genotípico" (grupo particular de genes presentes en un organismo y en sus células) se refiere, en nuestras propias palabras, a la "base misma de la base básica". Al considerar la "base misma de la base básica" decimos que los aminoácidos, compuestos orgánicos, (carbono, hidrógeno, nitrógeno, oxígeno) son unidades fundamentales que forman y constituyen las proteínas, éstas se diferencian unas de otras por el número y orden de los aminoácidos en ellas. A su vez, los ácidos nucleicos son moléculas (conjunto de átomos) grandes que se encuentran en todos los seres vivos y que ejercen el control primario sobre los procesos básicos de la totalidad de los organismos vivos. El gen es la unidad genética elemental, es la base material de la herencia, encontrándose constituido por proteínas y ácido nucleico, particularmente el desoxirribonucleíco (ADN), portador de las claves para encontrar la explicación de la gran variedad de seres vivos (existentes o desaparecidos). El gen se encuentra contenido en un punto o lugar (locus) del cromosoma, éste en los núcleos de las células y ellas dando lugar a los tejidos, órganos, sistemas y organismos, es decir, a cada individuo, quién al interactuar con el ambiente a partir de su determinado genotipo, manifiesta, de suyo, una expresión particular, en este caso, la fenotípica. Enfocando lo sistémico apoyémonos en Edgar Morin (2000) mediante el examen de sus visiones recogidas en su obra "Los siete saberes necesarios a la educación del futuro", mediante la cual enriquecemos el análisis que nos ocupa. "Hasta mediados del siglo XX, la mayoría de las ciencias obedecían al principio de reducción que disminuye el conocimiento de un todo al conocimiento de sus partes, como si la organización de un todo no produjese cualidades o propiedades nuevas con relación a las partes consideradas aisladamente". "El principio de reducción conduce naturalmente a restringir lo complejo a lo simple. Aplica a las complejidades vivas y humanas la lógica mecánica y determinista de la máquina artificial. También puede enceguecer y conducir a la eliminación de todo aquello que no sea cuantificable ni medible, suprimiendo así lo humano de lo humano, es decir las pasiones, emociones, dolores y alegrías. Igualmente, cuando obedece estrictamente al postulado determinista, el principio de reducción oculta el riesgo, la novedad, la invención". "Como nuestra educación nos ha enseñado a separar, compartimentar, aislar y a no ligar los conocimientos, el conjunto de estos constituye un rompecabezas ininteligible. Las interacciones, las retroacciones, los contextos, las complejidades que se encuentran en el no man´s land entre las disciplinas se vuelven invisibles. Los grandes problemas humanos desaparecen para el beneficio de los problemas técnicos y particulares. La incapacidad de organizar el saber disperso y compartimentado conduce a la atrofia de la disposición mental natural para contextualizar y globalizar". "La inteligencia parcelada, compartimentada, mecanista, disyuntiva, reduccionista, rompe lo complejo del mundo en fragmentos separados, fracciona los problemas, separa lo que esta unido, unidimensionaliza lo multidimensional. Es una inteligencia miope que termina normalmente por enceguecerse. Destruye desde el óvulo las posibilidades de comprensión y de reflexión; reduce las oportunidades de un juicio correctivo o de una visión a largo plazo. Por ello, entre más multidimensionales se vuelven los problemas más incapacidad hay de pensar su multidimensionalidad; más progresa la incapacidad para pensar la crisis; entre más planetarios se vuelven los problemas, más impensables son. Incapaz de proyectar el contexto y el complejo planetario, la inteligencia ciega se vuelve inconsciente e irresponsable". En la misma línea de conducción tomemos nota de las iluminaciones de O´Connor y McDermott (1998), contenidas en su libro "Introducción al pensamiento sistémico" que ahora apuntalan nuestra aproximación, como sigue: "Con una sola llama es posible encender un millón de velas. Un sistema es una entidad cuya existencia y funciones se mantienen como un todo por la interacción de sus partes. El pensamiento sistémico contempla el todo y las partes, así como las conexiones entre las partes y estudia el todo para poder comprender las partes. Es lo opuesto al reduccionismo, es decir, la idea de que algo es simplemente la suma de sus partes. Una serie de partes que no están conectadas no es un sistema, es sencillamente un montón". "Cuando se observan los patrones que conectan las partes y no sólo las partes se descubre un hecho singular. Sistemas formados por partes muy distintas y con funciones complementarias diferentes pueden estar organizados en torno a las mismas reglas generales. Su comportamiento dependerá de cómo se conecten las partes, más allá de cuáles sean esas partes. Así, será posible hacer predicciones acerca de su comportamiento sin tener un conocimiento detallado de las partes. Es posible comprender sistemas muy diferentes (...) e influir sobre ellos utilizando los mismos principios. En vez de observar por separado áreas de conocimiento cuya comprensión requiere años de estudio, el pensamiento sistémico permite estudiar la conexión que existe entre las diversas disciplinas para predecir el comportamiento de los sistemas". ... "Todo sistema funciona tan bien como su vínculo más débil", o desde otro ángulo, "Ningún sistema funciona tan bien como su vínculo más fuerte". "Se puede conseguir un gran cambio a partir de un pequeño esfuerzo si se conoce el punto de palanca, y a la inversa, si no se conoce el sistema, se pueden hacer grandes esfuerzos para influir en algo sin obtener ningún resultado. En el patrón de los límites del éxito, hemos visto cómo ponerse en contra de un bucle de refuerzo es una pérdida de tiempo si está actuando al mismo tiempo un bucle de compensación. Nuestra propia fuerza se transforma dentro del bucle de compensación y pasa a ponerse en contra de nosotros. Cuanto más esfuerzo hacemos, más parece que el sistema empuja en dirección contraria, pero en realidad el sistema no hace más que canalizar nuestra propia fuerza. La solución está en debilitar el bucle de compensación, en averiguar qué es lo que está frenando el avance". En lo relativo a la trascendencia coincidamos con Martínez Miguelez (2002) en su aproximación tejida en su libro "La nueva ciencia", como sigue: "el mundo en que hoy vivimos se caracteriza por sus interconexiones a un nivel global en el que los fenómenos físicos, biológicos, psicológicos, sociales y ambientales, son todos recíprocamente interdependientes. Para describir este mundo de manera adecuada necesitamos una perspectiva más amplia, holista y ecológica que no nos pueden ofrecer las concepciones reduccionistas del mundo ni las diferencias disciplinas aisladamente; necesitamos una nueva visión de la realidad, un nuevo paradigma, es decir, una transformación fundamental de nuestros modos de pensar, percibir y valorar. ... un nuevo paradigma instituye las relaciones primordiales que constituyen los supuestos básicos, determinan los conceptos fundamentales rigen los discursos y las teorías". Cultivando la "trascendencia" apoyémonos además en el filósofo Marina (2000), quien en su "Crónicas de la Ultramodernidad" nos ofrece las visuales que ahora podremos valorar: "Inventar posibilidades es la tarea propia de la inteligencia creadora, también de la inteligencia del político. Me atrevería a decir que la inteligencia ultramoderna debería ser política, es decir, capaz de conocer la situación, evaluarla, inventar el modo de salir bien de ella, salir. Una mezcla de perspicacia y empeño. Pero no olvidemos que la oscuridad del presente sólo puede ser iluminada con la luz de un proyecto". ... "Todos los caminos me llevan a la ética, lugar donde no pensé nunca recalar. Lo mío es la teoría de la inteligencia. Pero ocurre que la teoría ultramoderna de la inteligencia se caracteriza por la acción y, por lo tanto, no alcanza su culminación en la ciencia, sino en la ética". ... "La inteligencia creadora tiene tres metas, explicar, transfigurar y transformar. Tenemos, pues, tarea." Continuemos ahora explicándonos el funcionamiento teórico y relacional de la educación media y superior agrícola en la Región Andina (E), de la Política Pública (P) y de la agricultura (A). La E en su conjunto es compleja y diferenciada. En el trabajo que nos ocupa hablamos de educación media, técnica, tecnológica, de capacitación, universitaria, diferente a la universitaria, todas ellas de pregrado. Recordemos en este sentido el trabajo "Educación y Capacitación para la Agricultura y la Ruralidad", de Quevedo, el mismo que hemos caracterizado de pionero y que formó parte de las contribuciones disponibles para la reunión del Foro en la Ciudad de San Cristóbal, Venezuela. También se abarca el postgrado con un amplísimo universo de modalidades institucionales. Cuando se trata de educación agrícola, realmente el término se refiere a un espectro ampliado que incluye Ciencias, Ingenierías y Técnicas Agrícolas (agronomía, agropecuarias y equivalentes), Ciencias y Técnicas Veterinarias (zootecnia y equivalentes), Ciencias, Ingenierías y Técnicas Forestales (y equivalentes) y Ciencias, Ingenierías y Técnicas del Mar (pesca y equivalentes), entre otras. La E es un proceso de transformación positiva de los propios seres humano, de las instituciones, de las organizaciones, en fin, de las sociedades. La educación media agrícola compuesta, digamos, por jóvenes de ambos sexos hasta unos 18 o 19 años de edad, pareciera tener baja influencia en su relacionamiento con la Política Pública e incide más directamente en su contribución sobre la familia rural y sobre sus unidades de producción agrícola. La educación superior agrícola, digamos, constituida por jóvenes egresados de unos 23 a 25 años de edad, en promedio; y con toda su institucionalidad, apunta claramente a contribuir, vía formación - investigación - extensión - producción (procesos, productos, asesorías y demás servicios, etc.), con la Política Pública y con la agricultura tanto en el nivel macro (políticas, planes, etc.) como en el micro (unidad de producción). La educación superior en general, y la agrícola en particular, tiene que avanzar durablemente en la emergencia y el perfeccionamiento de los enfoques curriculares, y tiene que una seria responsabilidad con todo el conjunto educativo. En efecto, la educación superior tiene una función vital de orientación, vía conocimiento, y de relacionamiento, vía ascendencia (valores y prestigio incluidos), ante el resto del conjunto del sistema educativo, pudiendo afirmarse que de éste sub sector terciario depende, en una porción importante y desde el punto de vista académico, el mundo de la educación globalmente considerado. En igual visual tiene una seria responsabilidad con la sociedad, con el Estado en su totalidad, con el mundo del trabajo y de la producción de bienes y servicios. La Polítca Pública es expresión de un sistema estatal de adopción de decisiones y de realizaciones prácticas. Ese sistema es normado, está sometido a tiempos de funcionamiento y a límites institucionales. Su desafío estratégico, hoy por hoy, en América Latina y el Caribe consiste, grosso modo, en: a) transformar se modelo de desarrollo teniendo presente lo afirmado por el Presidente Eduardo Duhalde (El Nacional, sábado 5 de enero de 2002) en la grave crisis de Argentina de diciembre de 2001, en los siguientes términos: "… es una falacia absoluta que haya un solo modelo de desarrollo en el proceso de globalización de la economía. Hay pluralidad de modelos y los exitosos tienen un rasgo en común: la defensa de los intereses nacionales dentro de las normas que el nuevo mundo exige y la absoluta conjunción de los sectores público y privado". b) con muy bajos niveles de probabilidad cualitativa progresar hacia escenarios favorables, bajo severas restricciones de un entorno internacional drástico, con elevada probabilidad cualitativa de ocurrencia y enfrentando graves adversidades internas y sufrimiento humano. c) adoptar decisiones de corto plazo de orden coyuntural ante la necesidad de producir y asegurar transformaciones estructurales, bajo necesidad de respuestas inmediatas, eficaces, efectivas, con tiempos que se agotan, presiones de todo orden, severas restricciones de recursos, incluidos los económicos, drásticos antagonismos de actores y frágiles márgenes de gobernabilidad democrática. d) interactuar en la escala planetaria, de manera asertiva, ante complejidades supremas y acompasando procesos de transformación global bajo criticas condicionantes. A título de ejemplo y en referencia a ello leamos a Stiglitz (2002), ex asesor económico del gobierno del Presidente Bill Clinton, Vicepresidente del Banco Mundial, premio Nóbel de Economía del año 2001 y Profesor de la Universidad de Columbia, quien amplía este panorama al expresar lo que ahora podremos leer: "Ha llegado el momento de cambiar algunas de las reglas del orden económico internacional. ... La globalización puede ser rediseñada, y cuando lo sea, cuando sea manejada adecuadamente, equitativamente, cuando todos los países tengan voz en las políticas que los afectan, es posible que ello contribuya a crear una nueva economía global en la cual el crecimiento resulte no sólo más sostenible sino que sus frutos se compartan de manera más justa". La Agricultura, por su lado, en tanto cultivo de la tierra - y del agua, digámoslo también - en su sentido amplio, es un conjunto de actividades humanas ejercidas en relación directa con los ecosistemas, siendo estos la base material de la vida del ser humano en el planeta. Estimándose sus orígenes hace unos 10.000 años atrás, ella constituye un proceso de producción y un modo de vida que a lo largo del tiempo ha venido produciendo transformaciones en sí misma y en sus relaciones con el conjunto de las economías y sociedades locales, nacionales y mundial. La agricultura contribuye con la producción agrícola, agroindustrial y agroalimentaria (producción, transformación, distribución y consumo), genera auto empleo y puestos de trabajo, produce materias primas y bienes elaborados para consumo humano y animal y también para uso industrial. En su accionar demanda bienes y servicios de otras actividades y ramas de la economía y aporta con agregación de valor y creación de riqueza. Ella suministra trabajadores, interactúa en el conjunto económico y guarda relación con la balanza de pago de las economías, retiene población en el medio rural hasta donde le es posible y le imprime dinámica humana a éste, sin excluir sus actividades del urbano. Desde sus orígenes hasta el presente, la agricultura ha sido un componente fundamental de la alimentación humana y también de la animal, en su evolución muestra diversas etapas y su situación actual, obviamente, no es estática. La agricultura siempre dependió del conocimiento, por muy escaso - en términos relativos - que pudiese haber sido en la evolución inicial del Homo sapiens sapiens. Y esa observación histórica ahora toma más importancia de cara a las nuevas realidades que en materia de conocimiento complejo, y en el seno de la sociedad humana, comienza a emerger, siendo éste un factor que ya representa un importante porcentaje (estimado en un 50%) en la formación de la riqueza planetaria, tanto tradicionalmente en el seno de su masa física y biótica (in situ), como en las actividades de exploración y económicas que, desde hace unas cuatro décadas, progresivamente se llevan a efecto en su estratosfera (ex situ). Además de la enorme cantidad de conocimiento que in situ se viene generando y de emprendimientos “aguas abajo” (fitoquímica, genómica, transnacionalización, etc.) subsiguientes, ahora se agrega de manera sinérgica el valiosísimo capital de conocimiento que cotidianamente se genera en la estratosfera. La observación a lo lejos desde lejos, el control de los fenómenos climáticos, la telecomunicación (incluida teledetección y teleposicionamiento), las investigaciones bajo condiciones de ingravidez, la elaboración de nuevos materiales, las formas “compactas” de alimentación humana, las técnicas de almacenamiento, cocción, reciclaje, disposición de desechos, etc., son factores que incidirán en la agricultura del futuro, sin duda sustentada en potente conocimiento incrementado. Esta agricultura del futuro está naciendo a la luz de investigaciones e investigadores, de contribuciones y orientaciones de estudiosos y estudiosas, de innovaciones sustentables puestas a punto y masificadas apropiadamente por actores de desarrollo preparados para ello, y de organización económica, social, y estatal. En términos teóricos, la Región Andina no está aislada de estos acontecimientos y hechos portadores de futuro, ni exenta de sus implicaciones. Ciertamente, le imprimirán un significativo impacto a sus realidades de los próximos días, meses y años. El futuro nos invoca e implica. Ahora bien, en términos teóricos, para nuestras realidades hemos establecido que la Educación puede contribuir de manera fundamental con la Política Pública e igualmente puede influir sobre la Agricultura de manera fundamental. A su vez, la Política Pública incide directamente en la Educación y en la Agricultura. Destacamos, al propio tiempo, que la Política Pública puede ser impactada por la Educación y por la Agricultura, ésta última dependiendo, entre otros factores, de la Política Pública y pudiendo ser impactada por la Educación. Hemos postulado, además, que la dinámica e interacción Educación, Política Pública y Agricultura (sistémica y continua) origina, en buena medida, las imágenes “tendencial” y “paradigmática” que deseamos construir. El eje en torno al cual se ensambla este conjunto es la educación, y su médula es el conocimiento. Diciendo todo lo anterior, fundamentalmente de referencia teórica, también afirmamos que la observación y estudio de la Región Andina expresa su propia realidad real, la misma que ha sido reflejada en las páginas precedentes a esta parte de nuestro trabajo. Comparemos y contrastemos, en consecuencia. Para estructurar las perspectivas, lo que se hará sobre la base de “ideas fuerza” construiremos los siguientes tres ámbitos: la Educación, la Agricultura, y la Política Pública. Con esta configuración se facilita y focaliza el análisis y se sintetiza la información disponible de manera integrada y sinérgica. Además, visualizaremos esos tres ámbitos en el horizonte temporal de referencia con punto focal en el año 2028, casi centrado en el intervalo 2025 - 2030, ello sobre la base de la referencia antropológica de una generación humana (unos 25 años), de información que hemos densificado en los casi cinco lustros precedentes (1980 - 2003), y de igual número hacia el futuro, guardando el sentido relativo de simetría. No debe surgir la confusión de que se ha excluido el período 2004 - 2025, ésta incluido en la perspectiva, y también en la información de base y profundos análisis de capítulos precedentes, los mismos que en buena medida serán el soporte fundamental para el establecimiento de las perspectivas. PERSPECTIVATENDENCIAL Ideas fuerza para el ámbito Educación. La Región Andina estaría bien dotada de recursos naturales, en general. Continuaría estando relativamente despoblada, (densidad por kilómetro cuadrado), con valores muy bajos en el medio rural. Podría atraer migraciones internacionales. Acusaría marcadas dualidades campo - ciudad y con pobreza crónica instalada, afectando a la generación naciente y a las capacidades intelectuales de la colectividad en su conjunto. Los años totales de educación formal serían insuficientes, y los niveles de deserción y egreso de estudiantes se mantendrían insatisfactorios. La desocupación se mantendría en niveles elevados y persistiría el desajuste entre oferta y demanda de calificaciones profesionales y técnicas, acusando también un grado importante de inadecuación de perfiles profesionales y, consecuentemente, la sub utilización del talento, todo ello a pesar de disponer oportunamente de importantes referentes de cooperación internacional y regional tanto en la escala mundial como en la latinoamericana y andina, particularmente de naturaleza agropecuaria en su sentido ampliado, que serían poco y muy lentamente utilizados. La sociedad del conocimiento estaría distante de ser edificada. Ideas fuerza para el ámbito Agrícola. La Región Andina estaría caracterizada por un cuadro económico externo, interno y de relacionamiento internacional complejo, drástico y desfavorable. Ella haría frente a una furiosa competencia de fuertes grupos exportadores con habilidades marcadas en lo comercial y con solidez financiera. La alta y feroz competencia sería la norma, los productos con valor agregado sobre la base del conocimiento la constante, la baja de precios de las materias primas y productos básicos de origen agrícola se habría acentuado y la pérdida recurrente y sostenida de términos del intercambio la resultante. El crecimiento económico total y por habitante sería bajo, aleatorio e insuficiente frente a las necesidades crecientes de una población que para el 2030 sería el doble que la región tuvo para el 1980, pero además enfrentando restricciones externas que limitarían su crecimiento. La situación de desempleo sería crítica y la de salarios sería indeseable por lo escueto y depreciado de los mismos. La inversión extranjera directa sería relativamente débil, y esto se acompañaría con transferencias netas de capital de la Región, acusando en la balanza de pagos saldos deficitarios o precariamente positivos, al propio tiempo los niveles de endeudamiento externo total y por habitante serían altos (y con marcada fuerza propia) y frenarían fuertemente los esfuerzos de crecimiento y consecuentemente de exportación, no sin antes afectar igualmente los niveles de importación e impulsar la propensión a la depreciación de las monedas nacionales, si para ese entonces permanecen. Todo ello debe ser complementado con el hecho de que la pobreza y la exclusión, producto de insuficiencias severas de generación de riqueza y distribución de la misma (Gini) que persistirían, estrecharían las capacidades de crecimiento de la Región Andina, con ello también se disminuirían capacidades para incrementar en flecha y sostener valores adecuados de inversión pública social y de infraestructura. Esta no debería esperar, en términos tendenciales para, al menos las próximas dos décadas, nuevos ocurrencias masivas e intensas de endeudamiento externo, renovados flujos positivos de amplia y sostenida inversión extranjera directa, reducción substantiva y pronta de los niveles de pobreza; y, por vía de consecuencia, elevadas tasas de crecimiento acelerado y sostenido en valores favorables, por ejemplo, aquellos del orden del 6% o superior interanual. La Región se encontraría inmersa en la acentuación desaceleración de la tasa de crecimiento de la agricultura, siendo que la demanda mundial de productos agrícolas podría crecer en el futuro con menor rapidez que en el pasado. Se haría necesario una “doble revolución” de naturaleza tecnológica - ambiental y de producción - sostenibilidad total. El crecimiento de la agricultura sería bajo (o incluso negativo) y ella continuaría su marcha hacia la reducción de su participación en el PIB total. La seguridad alimentaria continuaría muy precaria, relativamente incierta y en bajos niveles de autosuficiencia. La exportación de materias primas agrícolas podría mantener su nivel de participación en el mercado mundial al tiempo de que habría agotado su papel de motor económico, mientras eso sucede, las importaciones sectoriales habrían continuado ganando terreno. La doble dualidad entre pequeños y grandes productores, por un lado, y las desventajas relativas campo-ciudad, por el otro, permanecerían siendo parte del panorama agro-económico de la Región. La visión y estrategia de “nueva ruralidad” no habría encontrado condiciones de factibilidad para su firme, masivo y sostenido emplazamiento. Ideas fuerza para el ámbito de la Política Pública. La Región Andina proseguiría su dinámica social, económica, institucional y política sin mayores cambios hacia realidades favorables, y con transformaciones de bajo impacto. Las políticas de corto plazo ocuparían los espacios de decisión de las de largo alcance y continuarían focalizando más en lo sectorial que en lo territorial. Toda vez que la complejidad a la que se enfrenta en términos de decisiones trascendentes es creciente, mientras que su capacidad de generar, acceder y utilizar conocimiento complejo no va a la par de las exigencias, la brecha entre decisión y conocimiento sería una realidad ampliada en el horizonte de referencia y las consecuencias adversas persistirían, incluyendo la emergencia e instauración estructural de crisis de diversos tipos. La contradicción de región bien dotada frente a insuficiencia económicas, desigualdades sociales, deterioro ambiental y pérdida de oportunidades, no sería resuelta. La conflictividad pudiera mantenerse y acrecentarse; al tiempo de que las dificultades para realizar el desarrollo humano sostenible pudieran prevalecer. Estas tres imágenes integradas no son satisfactorias para persona o institución alguna. Hemos dicho que la educación superior tiene responsabilidades con el Estado, con la sociedad, con el sector productivo de bienes y servicios y con el resto del conjunto del sistema educativo. También hemos dicho que el cementador (articulador - direccionador) de la tríada: Educación, Políticas Públicas, Agricultura, es el conocimiento. Así las cosas, las perspectivas de la educación agrícola media y superior serían comprometidas, toda vez que su imposibilidad de incidir efectiva y favorablemente sobre el conjunto haría que ella mermara su capacidad y vitalidad, su legitimidad e importancia, su virtualidad de articuladora y cementadora, y consecuentemente perdería capacidad de interlocución, por cuanto la Política Pública y la Agricultura acusarían un funcionamiento y una dirección, si no al margen de la Educación, con poca ascendencia e incidencia de la misma. En esas realidades la Política Pública se debilitaría en asertividad y contenidos pertinentes necesarios para asegurar éxito de fondo en sus objetivos, con ello la agricultura no tendería a mejorar y la educación misma se afectaría aún más. El sistema “rebotaría” la posibilidad de usar el conocimiento como su esencia y como alma de su funcionamiento. La perspectiva tendencial se ha estructurado sobre la base de los elementos trabajados y productos obtenidos en los capítulos precedentes. Su base ha sido lo más objetiva posible, tal como se evidencia de la fiabilidad, institucionalidad, calidad y diversidad de las fuentes referidas y de los autores considerados. Teniendo todo ello plenamente en cuenta y en este nivel de desarrollo del trabajo podemos concluir en que la perspectiva tendencial, aquella que encarna el futuro posible de mayor probabilidad cuanti-cualitativa, no sería favorable para la región, por tanto, no sería congruente con un (con el) futuro deseable. Por tanto, conforme a nuestros protocolos procederemos a elaborar la perspectiva paradigmática. Eso será hecho asumiendo la hipótesis de que ocurrirán cambios fundamentales, “genotípicos” (tipo 2), favorables y beneficiosos a fondo para la región, en contraste con cambios sólo “fenotípicos” (tipo 1). PERSPECTIVA PARADIGMÁTICA Ideas fuerza para el ámbito Educación. El contexto general político - institucional de la educación sería favorable para ella. Los postulados, lineamientos estratégicos, proyectos y otros aportes de los Organismos Internacionales Intergubernamentales especializados en la materia, en el ámbito global (UNESCO, entre otros), regional (OEA, OREALC/UNESCO, por ejemplo) y andino (Secretaría del Convenio Andrés Bello - SECAB, como referencia) serían implementados a plenitud, con la continuidad y sostenibilidad necesarias. Eso sería, en buena medida, condición y garantía de transformaciones esenciales en la perspectiva de ese estratégico esfuerzo referido a “La educación encierra un tesoro” (1996). En este paradigma juegan un papel fundamental los aportes de la Conferencia Regional y la Conferencia Mundial de la UNESCO, los conceptos y contribuciones de la CEPAL, la visual hacia el futuro y los tres referentes del IICA sólidamente trabajados, además de muchas otras contribuciones de la CAN y demás organismos regionales andinos. Así, recordando a Savater (1997) en su afirmación “el esfuerzo educativo es siempre rebelión contra el destino, sublevación contra el fatum: la educación es la antifatalidad, no el acomodo programado a ella”, hacia el horizonte 2028 se tendría una realidad contrastante con la tendencial y además opuesta a ella, pues se habría edificado una sociedad del conocimiento y de plena ciudadanía, que garantizaría el cumplimiento de elevadas misiones y el excelente desenvolvimiento de la educación media y superior agrícola en la Región Andina, como por ejemplo, el haber logrado la educación permanente y sin fronteras a lo largo de toda la vida para todas y todos, incluyendo a la ciudadanía avanzada del medio rural en esa estratégica realización. Ideas fuerza para el ámbito Agrícola. En el mismo sentido que el ámbito anterior el contexto general político - institucional de la agricultura le sería claramente propicio.
Igualmente, los principios, propuestas, estrategias, programas, proyectos
y otras valiosas contribuciones de los Organismos Internacionales
Intergubernamentales especializados en la materia, en el ámbito global
(FAO, pongamos por caso), regional (IICA, entre otos) y andino (CAN)
serían llevados tan lejos como sea necesario, con la persistencia y
duración aseguradas, a fin de garantizar las
políticas y transformaciones idóneas. La nueva ruralidad sería una realidad real y plataforma para transformaciones territoriales en la escala geográfica de toda la Región Andina. Teniendo como norte el referente temporal establecido, se habría logrado una realidad rectora muy diferente a la planteada en la “perspectiva tendencial”. Ideas fuerza para el ámbito de la Política Pública. La Región Andina habría alcanzado para antes del año 2028 el completo logro de sus “Metas para el Milenio” de las Naciones Unidas, programadas originalmente para el 2015 y previsto desde ahora que probablemente, sin cambios significativos en las realidades de hoy, no sean logradas para dentro de doce años. Acompañando a ese esfuerzo la Región Andina habría alcanzado sus más caros proyectos de plena integración y habría también logrado emplazar modelos de desarrollo, al igual que sus concomitantes políticas, conducentes a la sostenibilidad y al desarrollo humano. Se dispondría de una dinámica social, económica, institucional y política transformada en el sentido de replantear y obtener otro ajedrez económico y social. En esa perspectiva se habría asegurado la plena ciudadanía, la gobernabilidad democrática, la disponibilidad de instituciones sólidas y funcionando con reglas del juego claras y comúnmente aceptadas y compartidas. Se asegurarían entornos favorables para le educación y la agricultura y para el relacionamiento siempre difícil entre actores y sectores competitivos e incluso antagónicos. Se habría reducido significativamente la contradicción entre recursos, procesos económicos y sociales, y resultados social y políticamente insatisfactorios, todo ello apuntalado en la competitividad sistémica (niveles meta, macro, meso y micro; Sutz 2002) que ya la región Andina habría materializado. En este horizonte 2028 el eje en torno al cual se ensamblaría el conjunto Educación, Política Pública y Agricultura, sería la propia educación, y su médula, ciertamente, el conocimiento. Ahora bien, alcanzada la utopía educativa, emplazada la nueva ruralidad y lograda la asertividad, pertinencia y calidad de la política pública, la Región Andina funcionaría sobre la base de círculos virtuosos en cuyo seno la educación agrícola media y superior desempeñaría plena y óptimamente su papel de cara al Estado, a la sociedad, al sector productivo de bienes y servicios y al entero conjunto educativo. En esta nueva realidad de desarrollo sostenible, la educación agrícola media y superior sería plenamente justificada, legitimada y valorada. Sus contribuciones habrían venido ganando claras cualidades y méritos y habría asumido el rol proactivo de formar los líderes para impulsar y concretar circuitos virtuosos, como producto de las políticas públicas y de los propios esfuerzos de la agricultura. El sistema “asimilaría e incrementaría aceleradamente” el uso del conocimiento como su variable estratégica de primer orden. La transición desde la perspectiva tendencial hacia la perspectiva paradigmática debe ser concebida, estudiada y sistemáticamente conducida. Se trata de llevar a la realidad la hipótesis de que ocurrirán cambios fundamentales “genotípicos” (tipo 2), profundamente favorables y beneficiosos para la región, en contraste con sólo cambios “fenotípicos” (tipo 1). En la base de esta transición está un cambio de paradigma, o mejor dicho, el desplazamiento de un sistema de paradigmas, por otro que habrá que edificar cuanto antes. DINÁMICA DE FUTUROS IMPENSABLES E IMPROBABLES Acompañando a éstas perspectivas, desarrollemos a continuación un esfuerzo inicial para estructurar dinámicamente algunos futuros impensables e improbables para la educación, la agricultura y la política pública, lo que quedará plasmado en el cuadro Nº 21, que se explica por si mismo. Cuadro Nº 21 Dinámica de Futuros impensables e improbables para la Región Andina (ejemplos)
Este cuadro se ha elaborado a fin de contribuir a ensanchar espacios de exploración profunda y empujar las fronteras del pensamiento propositivo. Sin proponernos establecer una ley “del camino obligado” o “de las etapas insalvables”, notemos la necesidad de acelerar con el mayor grado de profesionalismo y el menor de empirismo posibles, el tránsito desde el futuro impensable hasta el improbable, y de éste a la tendencia creciente (hechos portadores de futuro) y luego dominante, para ulteriormente cristalizar las nuevas realidades conforme al futuro deseado. DE UNA A OTRA PERSPECTIVA Conviene hoy, corrijamos, urge hoy interponer los mejores recursos y esfuerzos necesarios para evitar que la perspectiva tendencial tome cuerpo y anule la posibilidad de la paradigmática, y eso debe hacerse de la forma más profesional, asertiva, pertinente e inteligente posible, pues se trata de una complicada y delicada maniobra que se inscribe en las transformaciones de naturaleza sociopolítica a ser emprendida lo antes posible. Se requiere formular, negociar y emplazar pronto un proyecto regional andino destinado a generar nuevas realidades en la educación agrícola superior que sea capaz, al mismo tiempo, de impulsar transformaciones en la educación media agrícola, en las políticas públicas y en la agricultura, en otras palabras, cambiar el rumbo hacia la perspectiva paradigmática. Entonces, se trata de establecer un nuevo curso de acción de alta dirección. Lo anterior lo hemos planteamos de esta forma por cuanto, en nuestra opinión, resulta fuertemente evidente que se requiere, al menos al principio, lograr cuatro grandes objetivos obligados en la educación superior, eje articulador y ahora motor esencial del sistema estudiado, a saber: i) emplazamiento de una cadena de valor (diagrama nº1); ii) afianzar un importante liderazgo participativo e institucional; iii) generar y poner en ruta un nuevo sistema de paradigmas; iv) concretar aceleradamente nuevas realidades institucionales. El diagrama Nº 2 ilustra gráficamente esta condición de viabilidad del futuro deseado para la Región Andina a partir de la educación agrícola media (EAM) y superior (EAS).
Diagrama Nº 2 Educación agrícola superior eje esencial de transformaciones }
Hablamos
de concretar nuevas realidades y hemos referido en la introducción del
presente documento la consideración acerca de que la educación agrícola
media y superior en las Américas enfrenta una serie de nuevos retos y, al
propio tiempo, también el sector agrícola está pasando por varios
cambios provocados por los avances tecnológicos y por la globalización
de la economía. Se estima, además, que cada vez es más necesario promover nuevos enfoques curriculares en la perspectiva de perfeccionar la educación agrícola media y superior, de coadyuvar al desarrollo de la agricultura y también a la adopción de nuevas políticas públicas. Esta tarea, sin duda, sería prioritaria en un proyecto regional andino como el que ha sido identificado. Un proyecto regional andino resultaría un instrumento viabilizador o facilitador bastante poderoso y en buena medida ordenador y catalizador de cambios genotípicos en las instituciones educativas agrícolas. También permitiría, entre otros beneficios, hacer sostenible el esfuerzo, encuadrar en él las prioridades de los Organismos Internacionales, garantizarle efectos sinérgicos, imprimirle velocidad y sistematicidad, y situar la maniobra de transformación por encima de las personas y más allá de las circunstancias y coyunturas, en una visual de largo plazo seriamente estructurada. Con todo, la educación agrícola superior y media, ahora en ese nuevo orden, ganaría importantes márgenes de acción y fortalezas intrínsecas para coadyuvar al desarrollo de la agricultura y también a la adopción de nuevas políticas públicas, destinadas según apreciamos, a garantizar emergentes realidades en materia de desarrollo humanos sostenible. Se trataría entonces, por ejemplo, mediante el concurso de la educación alcanzar mañana economías agrícolas y sociedades rurales relativamente rápidas y proactivas sustentadas mayoritariamente en el conocimiento y en la agregación de valor, partiendo hoy desde aquellas relativamente lentas y reactivas, con frecuencia productoras - y en algunos casos - exportadoras de materias primas, inscritas en la lógica, como hemos visto, del circulo perverso del subdesarrollo y de la pobreza. RECOMENDACIONES A LOS ACTORES ESTRATÉGICOS Identificamos
los siguientes actores estratégicos: i) autoridades de las Instituciones
de Educación Superior Agrícola; ii) asociaciones de universidades
andinas (Comité Ejecutivo de la Universidad Boliviana “CEUB”,
Instituto Colombiano de Fomento a la Educación Superior “ICFES”,
Consejo Nacional de Educación Superior de Ecuador “CONESUP”, Asamblea
Nacional de Rectores de Perú, Consejo Nacional de Universidades de
Venezuela “CNU”; iii) comunidades académicas, de investigación,
administrativas y de trabajadores; iv) comunidades estudiantiles; v)
autoridades gubernamentales (incluyendo las de educación agrícola
media); vi) asociaciones y gremios de productores; vii) comunidades en
general; viii) IICA; ix) organismos internacionales. Se recomienda a las autoridades de las Instituciones de Educación Superior Agrícola tomar y llevar a cabo las decisiones que correspondan para dotar a (o fortalecer en) sus casas de estudio de las capacidades prospectivas y estratégicas necesarias y suficientes, así como asegurar las condiciones para fomentar y ejecutar un proyecto regional andino, destinado a generar nuevas realidades en la educación agrícola superior, como ha sido identificado y planteado. Corresponde ahora a la academia avanzar en la dirección conveniente y con la velocidad requerida. Se impone utilizar con mayor amplitud y más intensa y decididamente los insumos y productos disponibles provenientes del trabajo de los Organismos Internacionales y otros, para la transformación de sus instituciones. A las autoridades de las asociaciones de universidades andinas tomar las previsiones que correspondan a fin de facilitar tal iniciativa, y de promoverla desde su seno de cara a las autoridades rectorales y de las administraciones pública correspondientes. Al mismo
tiempo, se recomienda a las comunidades
académicas, de investigación, administrativas y de trabajadores
interponer sus mejores voluntades y desplegar sus mayores esfuerzos y
creatividad para enriquecer un proyecto como el propuesto y para
asegurarle su factibilidad total en el marco de sus competencias. En igual
sentido se hace la misma recomendación a las comunidades estudiantiles,
incrementando el planteamiento con la recomendación de hacer seguimiento
a los asuntos más directamente relacionados con las visiones futuras en
materia de curriculum, valoración de talento, desarrollo profesional,
empleo y trabajo. A
las autoridades gubernamentales se les recomienda apoyar y optimizar un
proyecto como el planteado, facilitando las decisiones a que haya lugar y
coadyuvando a su exitoso desarrollo en el marco de las posibilidades y
restricciones, removiendo los obstáculos que puedan impedir su ejecución
y ampliando las fortalezas que apunten a su desarrollo. En
igual sentido se recomienda a las autoridades gubernamentales, es especial
a las de educación agrícola media, adoptar todas las previsiones
correspondientes a fin de asegurar y perfeccionar la participación y
cooperación entre ésta y la superior, afianzando igualmente la plena y
densa participación y la producción de insumos intelectuales en
beneficio del proyecto que se ha planteado. Una
estrecha vinculación y cooperación entre el mundo de la producción y la
academia es condición esencial para el éxito, en beneficio de todas las
instituciones y sectores, de una iniciativa como la planteada.
Consecuentemente la recomendación de primer orden a las asociaciones y
gremios de productores es asegurar la participación en la misma y la
oferta de insumos intelectuales de tanta valía como los derivados de la
realidad real y concreta. Con
las generalidades y particularidades del caso, en igual sentido se
recomienda a las comunidades acercarse con más frecuencia y con mayor
participación a la vida institucional de la educación superior, aportar
sus visiones y enriquecer las posibilidades para su transformación y
perfeccionamiento. Los meritorios esfuerzos previos interpuestos por el IICA han permitido el valioso avance de la región andina en el proceso de cooperación conducente a la realización y seguimiento de sus foros regionales, tal como ha sido documentado y constatado en los tres referentes respectivos contenidos en páginas anteriores. Los primeros pasos en la cadena de valor han sido logrados ya por el IICA. El IICA es el Organismo Internacional por excelencia llamado a fomentar y apoyar la realización de un proyecto regional andino, que tenga por finalidad generar nuevas realidades en la educación agrícola superior y que sea capaz, así mismo, de impulsar transformaciones en la educación media agrícola, en las políticas públicas y en la agricultura, tal como se ha trabajado en el presente documento. El IICA haría hoy una enorme contribución en esta y otras perspectivas si promueve, formula, negocia y coadyuva a la implantación, desarrollo y evaluación de este proyecto regional andino como ha sido propuesto. En esta tarea el SIHCA, el Centro de Educación y Capacitación (CECAP) y sus otras entidades pertinentes, serían de suma utilidad. De no concretarse esta posibilidad, futuro impensable hasta ahora, y con bajo nivel de probabilidad, el divorcio de aguas entre la perspectiva tendencial y la paradigmática ganará fuerza inercial en beneficio de la primera y en bloqueo de la segunda. Una vez más el tren o autobús de la historia ... La cooperación intra regional e internacional en apoyo a la presente propuesta de proyecto regional andino será esencial, y redundará en beneficio de sus programas de trabajo y de las propias instituciones y membresías gubernamentales y no gubernamentales, al igual que de las comunidades. Por tanto, se invoca el mayor aprecio por tal propuesta y se recomienda el valioso e indispensable soporte, incluyendo el del Grupo de Trabajo Interagencial de Desarrollo Rural, creado en marzo de 2000 en la reunión anual del BID en Nueva Orléans.
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