ESTUDIO PROSPECTIVO SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS

 DE LA EDUCACIÓN AGRÍCOLA MEDIA Y SUPERIOR

 EN LA REGIÓN ANDINA

 

AGRICULTURA Y NUEVA RURALIDAD

LA AGRICULTURA DE DOBLE REVOLUCIÓN

La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) nos ofrece una visión fundamental de la agricultura en el ámbito del globo terráqueo que ilustra nuestras visuales desde fines de la década de los noventa hasta los próximos treinta años de nuestro presente siglo y milenio.

Para el primer horizonte temporal, en este caso año final de la presente década, del cual nos separan unos siete años, la FAO nos ilumina con su notable publicación de 1995 intitulada "Agricultura Mundial Hacia el Año 2010". Las reflexiones sobre los resultados de los análisis efectuados nos conducen a tomar conciencia de un proceso que resultaría fundamental: la esperada desaceleración de la tasa de crecimiento de la agricultura, lo que el Organismo expresa como sigue:

"el principal resultado es que la demanda mundial de productos agrícolas podría crecer en el futuro con menor rapidez que en el pasado. Las razones de esto serían: a) la progresiva desaceleración del crecimiento de la población mundial y b) el hecho que la proporción de la población mundial bien alimentada es mayor ahora que en el pasado, lo que reduce el margen de nuevos aumentos en el consumo per cápita. Además de estas dos fuerzas universales, el período comprendido hasta el año 2010 ofrece algunas características especiales que contribuyen a la prevista desaceleración de la demanda a nivel mundial. Dichas características son: a) la posibilidad de economizar sobre los suministros alimentarios totales como consecuencia de su aprovechamiento más eficiente en la región Europa oriental y ex URSS, b) la perspectiva de que las regiones más populosas del mundo, los países del Asia oriental, no tengan que mantener en el futuro el rapidísimo crecimiento del consumo experimentado en los últimos 20 años y, c) la probabilidad de que muchos países y grupos de población con bajo consumo de alimentos per cápita no experimenten en sus ingresos las mejoras suficientes que le permitan aumentar su demanda con la rapidez requerida para lograr niveles adecuados de nutrición para el año 2010. Lo último es el aspecto fuertemente negativo de la desaceleración de la demanda alimentaria".

Igualmente, entre las conclusiones generales se destaca: "a) ... en lo que respecta al mundo en su conjunto, la tendencia descendente de la tasa de crecimiento agrícola, que se estableció en los 30 últimos años y se prevé que continúe hasta el 2010, podría muy bien prolongarse todavía más allá; b) con excepción del Africa subsahariana, la agricultura de los países en desarrollo debería crecer a un ritmo menor que en el pasado y que el previsto hasta el 2010; c) las exigencias impuestas por la posible evolución de los países en desarrollo a la agricultura de los países desarrollados podrían satisfacerse mediante un crecimiento de la producción de estos últimos inferior al del pasado."

Con igual trascendencia y confirmando la orientación anterior, la FAO ha publicado en 2002 un importante estudio referido a la "Agricultura Mundial hacia los años 2015/2030", cuyo informe resumido nos permite conocer las siguientes aseveraciones que hemos seleccionado y que a continuación podremos valorar.

"En los últimos años, las tasas de crecimiento de la producción agropecuaria mundial y los rendimientos de los cultivos han disminuido. Esto ha suscitado temores de que el mundo no sea capaz de incrementar lo suficiente la producción de alimentos y otros productos para asegurar una alimentación adecuada de la población futura. La disminución no se ha producido a causa de la escasez de tierra o agua, sino más bien debido a que la demanda de productos agropecuarios ha disminuido. Las tasas de crecimiento de la población mundial han ido disminuyendo desde finales de los años sesenta y en muchos países se están alcanzando ahora niveles bastante altos de consumo de alimentos per cápita, por encima de los cuales incrementos adicionales serán limitados. Además, una parte persistentemente alta de la población mundial sigue sumida en una pobreza absoluta y carece de los ingresos necesarios para transformar sus necesidades en una demanda efectiva. Como consecuencia de esto, se espera que la demanda mundial de productos agropecuarios descienda de una media del 2,2 por ciento anual durante los últimos treinta años al 1,5 por ciento anual para los próximos treinta".

También del mismo esfuerzo de investigación de la FAO podemos tomar conciencia de la anticipada exigencia de suma envergadura: "para el siglo XXI, se necesita una segunda revolución doblemente verde en tecnología agrícola. Los incrementos de la productividad siguen siendo vitales, pero tienen que combinarse con la protección o restauración medioambientales, mientras que las nuevas tecnologías tienen que ser asequibles para los pobres y desnutridos y deben estar dirigidas a satisfacer sus necesidades. La biotecnología promete ser un medio para mejorar la seguridad alimentaria y reducir las presiones sobre el medio ambiente, siempre que se aborden los peligros medioambientales observados de la propia biotecnología. Las variedades modificadas genéticamente (resistentes a la sequía, anegamiento, acidez del suelo, salinidad y temperaturas extremas) podrían ayudar a conseguir un cultivo sostenible en zonas marginales y a recuperar tierras empobrecidas para la producción. Las variedades resistentes a los insectos dañinos pueden reducir la necesidad de utilizar plaguicidas. Sin embargo, el uso general de variedades modificadas genéticamente dependerá de la capacidad de abordar o no de manera adecuada preocupaciones en cuanto a la inocuidad de los alimentos y el medioambiente. De hecho, la difusión de estas variedades, al menos en los países desarrollados, en los últimos años se ha reducido en cierta medida, como consecuencia de estas preocupaciones, que deben abordarse por medio de un aumento de ensayos y protocolos de inocuidad mejorados, para que el progreso en este sentido pueda reanudarse. Entre tanto, han surgido otras tecnologías prometedoras que combinan el incremento de la producción con una mayor protección medioambiental. Éstas incluyen la agricultura sin labranza o de conservación y los enfoques de menos insumos de la gestión de plagas o de nutrientes integrada y la agricultura orgánica".

A nuestros fines, a este tenor, conviene retener de tal estudio lo siguiente: "A lo largo de los próximos treinta años, muchos de los problemas medioambientales asociados con la agricultura seguirán teniendo gravedad. La pérdida de biodiversidad causada por la expansión e intensificación de la agricultura continúa con frecuencia de manera constante incluso en los países desarrollados, donde la naturaleza tiene una alta valoración y se supone que está protegida. Los fertilizantes nitrogenados son una fuente importante de contaminación del agua y del aire. Las previsiones de cultivos implican un menor crecimiento en el uso de estos fertilizantes que en el pasado, pero el incremento puede seguir siendo importante para la contaminación. Las previsiones también sugieren un incremento del 60 por ciento en las emisiones de amoníaco y metano procedentes del sector pecuario. Se necesitarán amplias medidas para controlar y reducir la contaminación del aire y el agua a partir de estas fuentes. No se espera que el calentamiento global disminuya la disponibilidad de alimentos a nivel mundial, pero tanto a nivel regional como local puede tener efectos importantes".

Las proyecciones actuales sugieren que el potencial de producción de cultivos aumentará en latitudes templadas y frías, mientras que en zonas de los trópicos y de los subtrópicos puede disminuir, afirma la FAO en el documento de referencia. Y, según el Organismo, "esto puede profundizar aún más la dependencia de los países en desarrollo de las importaciones de alimentos, aunque al mismo tiempo puede mejorar la capacidad de los exportadores de los países templados para llenar el vacío".

En 2002 la FAO, como habitualmente lo hace, ha publicado su informe "El Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación" referido al año 2001, a partir del cual una visión de los resultados económicos generales para América Latina y el Caribe correspondientes a ese referente temporal puede ser apreciada como sigue:

"El año 2001 ha sido un período de estancamiento, si no de clara recesión, para la mayoría de las economías de la región de América Latina y el Caribe. El difícil entorno exterior, caracterizado por un lento crecimiento económico y mercados financieros inestables, se ha sumado en varios países a problemas internos relacionados con la débil demanda nacional, los desequilibrios macroeconómicos y la inestabilidad política. Estos factores se han traducido en una notable reducción de la actividad económica en la región, estimándose el crecimiento del PIB en torno al 1 por ciento en 2001, alrededor de la mitad de la tasa alcanzada en 2000".

"La reducción de la actividad económica, debido a sus efectos depresivos en los sueldos, el empleo y, en último término, en la demanda efectiva de alimentos, constituye un grave retroceso desde el punto de vista de la seguridad alimentaria. ..."

La desaceleración del crecimiento económico se ha transmitido a todos los países mediante una pronunciada reducción del comercio, asevera la FAO, Organismos que al propio tiempo del mismo modo nos invita a tomar conciencia de que "al debilitarse la demanda y bajar los precios de sus productos de exportación, la región experimentó una notable reducción de sus ingresos de exportación. También se redujeron sus importaciones, si bien en medida menor que las exportaciones, por lo que se prevé que el déficit comercial de la región aumentará en 2001. Como consecuencia de ello, su actual déficit de cuenta aumentará de 47 000 millones de dólares EE.UU. en 2000 a 58 000 en 2001, representando esta última cifra el 3 por ciento del PIB de la región. Con los niveles de cuenta corriente y de capital indicados por las proyecciones, las transferencias netas de recursos a la región en 2001 serían casi cero. En realidad, por tercer año consecutivo, la afluencia bruta de capital deberá asignarse totalmente a la amortización de la deuda y a servicios atribuibles a los factores".

En cuanto a los resultados recientes de la agricultura se tiene lo que a continuación se puede apreciar: "con excepción de 1994-95 y 1999, que fueron años favorables para la agricultura, los resultados del sector agrícola de la región han tendido en los últimos años a ser peores que los del conjunto de la economía. Esto vale también para el 2000, en que el crecimiento de la producción agrícola del 2,1 por ciento fue notablemente inferior al de la actividad económica general y sólo ligeramente superior al crecimiento demográfico".

Al examinar las tendencias de los precios de los productos básicos el Informe en referencia permite tomar conciencia de la siguiente afirmación: "los mercados de productos básicos agrícolas siguieron en situación de depresión en 2001. Aunque hay algunas diferencias entre las tendencias recientes de los precios según los distintos productos, los de los principales productos agrícolas se mantuvieron mucho más bajos que sus niveles máximos de hace unos pocos años. Entre mayo de 1996 y enero de 2000, el índice total de los precios de los artículos alimenticios calculado por la FAO disminuyó un 38 por ciento aproximadamente. Tras alcanzar la cota máxima de los años noventa en 1996, en 2000 había disminuido al nivel más bajo del decenio. Aunque el índice se estabilizó en 2000 y 2001, se había debilitado ulteriormente en enero de 2002".

La parte correspondiente a la región en el comercio agrícola mundial se ha mantenido estable, confirma la FAO, y también precisa que "en el contexto de una competencia cada vez mayor por parte de mercados agrícolas tradicionales y nuevos en todo el mundo, la región ha mantenido una posición relativamente estable en el comercio mundial de productos básicos. La parte correspondiente a la región en el total mundial de las exportaciones agrícolas se ha mantenido entre el 15-17 por ciento durante los últimos tres decenios, ya que se registró una tendencia ligeramente descendente hasta fines de los años ochenta que posteriormente se invirtió al alza llegando a representar casi el 20 por ciento en los últimos años ... . Estas tendencias contrastan favorablemente con la situación de la mayoría de los países en desarrollo de otras regiones, en particular Africa y el Cercano Oriente, cuya parte en el mercado ha disminuido durante el mismo período".

Siempre conforme a la FAO, "son muy diferentes las pautas con respecto a la parte correspondiente a América Latina y el Caribe en las importaciones agrícolas mundiales, la cual ha registrado una pronunciada tendencia ascendente después del período de los años ochenta en que la escasez de divisas había impuesto graves restricciones a las importaciones, incluidas las de alimentos. La región tiene actualmente alrededor del 8 por ciento de la población mundial y absorbe casi el 10 por ciento de las importaciones agrícolas mundiales, frente al 6 por ciento a fines de los años ochenta".

En el mismo hilo conductor de nuestro trabajo queremos destacar que la CEPAL (2001a), por su parte, contribuye con las siguientes visiones: "después de una década o más de reformas estructurales y políticas de ajuste, las expectativas de un rápido y vigoroso crecimiento del sector agrícola y de la superación de sus principales problemas están aún lejos de ser satisfechas. Contrariamente a las intenciones de las reformas, dos precios clave de la economía, la tasa de cambio y la tasa de interés, no permitieron el desarrollo dinámico que se esperaba. Por otra parte, el desmantelamiento de las políticas e instrumentos de apoyo sectoriales- cuya importancia había sido subestimada en las críticas del modelo anterior - no se vio compensado como se esperaba, por el sector privado, ni siquiera con los incentivos proporcionados en una segunda fase de reformas sectoriales".

Como consecuencia de ello, según el documento en consideración, "se observa un fuerte dinamismo de un grupo pequeño, y regionalmente concentrado, de productores, y la falta de dinamismo de la mayoría de productores, en especial los pequeños y menos capitalizados. Por ello, las cifras agregadas muestran un crecimiento de la producción menos dinámica que el histórico, importaciones que crecen a un ritmo mayor que las exportaciones, un empleo estancado, niveles de pobreza casi inamovibles y una migración rural - urbana de la juventud que sigue la trayectoria anterior."

A la luz de lo anterior se propone, conforme al texto investigado, "una acción basada en cuatro pilares: i) una política macroeconómica que garantice una tasa de cambio competitiva; ii) una política sectorial activa tendiente a mejorar las fallas de mercado y a complementar los vacíos dejados por el sector privado; iii) políticas orientadas a mejorar la inserción campesina especialmente de la juventud en el plano productivo y en el de participación ciudadana, y iv) acciones específicamente encaminadas a superar la pobreza".

Ahora bien, con estos elementos de contexto y visualizando a la propia Región Andina, aproximémonos ahora, en cuatro tiempos a los siguientes aspectos de la misma: participación en la generación del producto, biodiversidad, limitaciones y desafíos del sector agroalimentario. El primer aspecto se presenta en el Cuadro Nº 20, el cual refleja la tendencia planetaria y latinoamericana de descenso relativo al diversificarse las economías y emerger con fuerza las distintas ramas de actividad económica en la industria, el comercio y los servicios.

Advirtamos del cuadro en referencia para el período de cambio de siglo y milenio los "descensos leves" de Bolivia y Colombia con participación alta y de Venezuela con participación baja, al tiempo del tránsito del Ecuador desde una situación de participación relativamente alta hacia una netamente baja. Perú con participación, digamos, intermedia baja, asciende levemente en el período.

Cuadro Nº 20 Participación de la Agricultura, Silvicultura, Caza y Pesca
en la generación del Producto % del PIB Total a precios constantes de 1995
 

PAISES

1990

2001

Bolivia

15,4

14,2

Colombia

15,5

13,8

Ecuador

12,3

6,2

Perú

8,2

9,2

Venezuela

5,9

5,2


Fuente: Anuario Estadístico de América Latina y el Caribe 2002.

Los otros tres aspectos han sido trabajados por el IICA (1999), a través de su "Proyecto Multinacional sobre Comercio e Integración" (Caro, Otero), y nos aportan como sigue:

En lo referente a la biodiversidad, "la región se caracteriza por presentar una alta diversidad de escenarios geográficos y ecosistemas: La costa caribeña y del Pacífico; la Amazonía con su selva húmeda tropical; las formaciones de pie de monte con altos y bajos llenos en la cuenca del Orinoco; y la Cordillera de Los Andes, con su amplia gama de accidentes geográficos y escenarios naturales. Los países andinos tiene como una de sus características más resaltantes la gran diversidad de pisos climáticos y condiciones geomorfológicas, traducidos en variados ecosistemas con potencialidades agrícolas muy disímiles, que se dividen en diversas áreas agroecológicas".

"Por su ubicación geográfica y la enorme variabilidad de biomasa, los cinco países se encuentran entre los más megadiversos del mundo. Basta citar, como ejemplo, que en cada uno de los cinco países, se estima un número de plantas vasculares superior a 10 mil especies. Ellos han sido el centro del origen de numerosas especies de importancia alimentaria, medicinal y maderera. Asimismo, es importante destacar su condición de naciones integrantes de la Amazonía, donde el bosque húmedo tropical es el más importante del planeta por los notables servicios que proporciona al medio ambiente en la regulación de los ciclos de precipitación, donde predomina una agricultura migratoria, las actividades extractivas y la ganadería extensiva".

En cuanto a la biodiversidad dentro de la región, según el documento de referencia, "se encuentra distribuida a través del mundo, encontrándose regiones con mayor concentración y variedad que otras. A nivel mundial existen ocho centros principales de diversidad con varios centros secundarios. En América Latina fueron señalados los centros Mesoamericano y Andino, como regiones de diversidad Sudamericana, en el cual los Andes y la Cuenca Amazónica se estima que concentran más del 50% de las especies de flora y fauna. La diversidad biológica de la región constituye uno de los principales recursos para su desarrollo, por las potencialidades de uso de la flora, la fauna y ecosistemas; sin embargo, ésta puede verse amenazada si no se le da un manejo adecuado".

Adicionalmente, se conoce del documento que, "en los países de la Región Andina, se ha desarrollado un sistema de áreas protegidas de diferente tipo, tales como parques nacionales, reservas, santuarios, bosques de protección, reservas comunales, cotos de caza y otros, para la conservación y un adecuado manejo de dichas zonas. Estas en la actualidad suman más de 90 millones de has, estando considerados Ecuador y Venezuela entre los países con mayor porcentaje de áreas protegidas en el mundo".

Según reporta el IICA en la obra arriba identificada, la Región Andina posee limitaciones geográficas y físico-naturales, limitaciones derivadas de las dinámicas económicas de los países y limitaciones derivadas de las distorsiones de los mercados internacionales agrícolas.

Así, "la Región Andina presenta una serie de limitaciones que, de alguna manera, podrían constituirse en elementos condicionantes para el desarrollo de sólidas ventajas competitivas que promuevan la inserción de la agricultura andina en el nuevo contexto. Entre éstas pueden mencionarse: aquellas relacionadas con aspectos geográficos y físico-naturales como una relativa escasez de tierras arables, problemas derivados de la existencia de amplias zonas montañosas que se traduce en altos costos y, por ende, onerosas tarifas de transporte dentro de lo cual también la infraestructura de transporte y comunicaciones no es la más adecuada para dar respuesta al proceso de integración de la región y de ésta respecto a otras regiones".

Un segundo conjunto de limitaciones está referido a los aspectos económicos, entre ellos, hallamos "los persistentes déficits fiscales y problemas inflacionarios que, si bien no ocurren en los cinco países andinos, basta que estos desajustes ocurran en unos pocos países para que de ahí deriven problemas de comercio para el conjunto de los cinco países. También en muchos países persiste la sobrevaluación cambiaria que, al menos en el corto plazo, afecta sensiblemente la competitividad de los productos agropecuarios. Los procesos de ajuste estructural implementados por los países andinos, han provocado una reasignación de los recursos fiscales, los cuales se abocan a la atención de problemas de carácter social de combate a la pobreza y a las áreas de salud y educación básica. Consecuentemente, las posibilidades de que los gobiernos puedan instrumentar políticas de apoyo y subsidio para la agricultura, son cada vez más reducidas. Ello se traduce en una baja capacidad de competencia de los productos agrícolas en los mercados internacionales, los cuales se encuentran muy distorsionados como consecuencia de los apoyos y subsidios que otorgan los países desarrollados a su agricultura".

Finalmente, "al problema de la distorsión de los mercados agrícolas es necesario agregar el componente de inestabilidad de los mercados internacionales, ello se evidenció con la crisis de los países asiáticos y que amenaza también con una reedición provocada por la situación económica de Rusia y Brasil. Estas son otras dos de las limitaciones que enfrenta la agricultura andina".

Entre los principales desafíos que presenta la Región, conforme lo indica el reporte anteriormente trabajado del IICA, y en su visual de transformar limitaciones en retos, se hallan los siguientes:

"Así, con respecto a las limitaciones que imponen los aspectos físicos-naturales, por ejemplo, la innovación tecnológica puede ayudar de manera significativa a superar los problemas derivados de la disponibilidad de tierras de labranza y además, apoyar el uso racional del potencial económico de la biodiversidad. También se puede mencionar que, tanto en el ámbito andino como extrandino, la integración física de los países avanza rápidamente en sus aspectos viales como energéticos".

Por el lado de las variables económicas, entonces, "el desafío sería plasmar en realidad la voluntad de los países andinos, para mantener equilibrados los tipos de cambio e incluso avanzar en la coordinación de políticas macroeconómicas a través de los canales institucionales de la Comunidad Andina de Naciones. En el ámbito de la economía mundial, están también asomando propuestas para crear mecanismos de activación temprana, a fin de solventar problemas de los mercados financieros como lo ocurrido en Asia, evitando así que se afecten negativamente los mercados de bienes y servicios".

En contrapeso a la gran cantidad de subsidios y ayudas que otorgan a la agricultura por parte de la mayoría de países desarrollados, es posible desarrollar una serie de potencialidades frente a la escasez de recursos fiscales de los países de la región para otorgar apoyos y subsidios a la agricultura, se afirma en el texto que nos ocupa, y se continúa aportando en los siguientes términos: "en esta línea puede mencionarse el Sistema Andino de Franjas de Precios ya en curso, así como el del aprovechamiento pleno del potencial de mercado comunitario andino y su gradual ampliación mediante la suscripción del Area del Libre Comercio de las Américas. También, una activa y coordinada participación de los negociadores oficiales en la próxima negociación agrícola en el marco de la OMC, es fundamental para continuar con el proceso de reforma de los mecanismos de subsidios distorsionantes al comercio agrícola internacional que ejercen muchos de los países desarrollados".

A la luz de los conceptos y análisis precedentes puede concluirse en que la agricultura andina enfrenta realidades complejas que le imponen nuevos desafíos cuando los anteriores aún no están superados favorablemente. Los anteriores y nacientes retos impactarán los tiempos emergentes que se otean en el horizonte de mediano y largo plazo, todo lo cual demanda un esfuerzo serio y sostenido de pensamiento prospectivo y estratégico a fin de afrontar y edificar el devenir en óptimas condiciones.

En definitiva, tengamos presente aquellas sabias palabras del Profesor Louis Malassis (1993) en su obra "Nourrir les Hommes", cuando afirma (traducción propia) no haber explicación agrícola de la agricultura, pues su explicación es de orden social, en su sentido más amplio posible, por supuesto.

LA NUEVA RURALIDAD

El autor de estas líneas, en su ponencia "Futuro Regional y Desarrollo Rural", preparada para la Conferencia Regional, latinoamericana y caribeña, "Desarrollo Rural, Capital Social y Cultura (2001), precisó lo que ahora se podrá apreciar en lo correspondiente a la prospectiva para este estratégico aspecto.

Lo rural, en términos generales y en el caso de la región, merece una amplia conceptualización. Nos referimos a lugares, zonas, áreas y, en general, espacios territoriales - en su sentido más amplio - con las siguientes características:

a) distanciamiento, en mayor o menor medida, de las grandes urbes, poblados por un número relativamente poco numeroso de personas (frecuentemente baja densidad de población), conformando comunidades de diversas dimensiones y configuraciones, con baja disponibilidad relativa de servicios públicos e infraestructura. En ello, lo global, lo regional y lo local, encuentran esferas de interconexión e incidencia.

b) desde las urbes son percibidos de forma sub valorativa, sin embargo, contra corriente, en ellos se preservan razas, raíces, historias y culturas, como capitales intangibles.

c) con preeminencia de particulares actividades económicas tales como: la extracción minera, la agricultura en su sentido más amplio, industriales incluyendo las de procesamiento de minerales y materias primas de origen agrícola, y servicios vinculados al turismo, a la contemplación del bosque, las telecomunicaciones y otros.

d) acusan estructuralmente relaciones campo-ciudad pro-unidireccionales, flujos negativos de capital, mayores costos factoriales, bajos niveles de ingresos y de poder adquisitivo, e indicadores de pobreza superiores a los del medio urbano expresados en desventajosos niveles de consumo y de dotación de bienes materiales y de recreación. Con relativa frecuencia son reservorios de desechos urbanos, contaminantes industriales e incluso residuos o productos altamente fitotóxicos, zootóxicos y homotóxicos, sin excluir elementos peligrosos para la supervivencia.

e) ecosistemas y capitales naturales (incluido genéticos y fitoquímicos) de altísimo valor. Sistemas integrales de flora, fauna, agua y suelo, reflejando una gran diversidad y reproductibilidad en condiciones de sostenibilidad. Fuentes de electricidad (hídrica, eólica, solar, geotérmica), de agua para consumo humano, industrial y agrícola; reservorios de minerales y de otros recursos naturales diversos.

f) funcionan de una manera deficitaria en tanto intercambios (valores) de mercaderías, agregación de valor, acumulación de capital e inversión reproductiva.

g) importante y extensa proyección hacia el sub suelo y hacia el espacio ultraterrestre, dando lugar hacia abajo a avanzadas actividades extractivas y hacia arriba a exploración en el ámbito sideral.

No debe escapar a nuestra atención, en términos concretos, que el futuro del mundo rural latinoamericano y caribeño deberá enfrentar nuevas realidades internas y externas. En el plano endógeno las fuerzas económicas, los fenómenos sociales, las orientaciones políticas y los condicionantes culturales seguirán presionando, pero en el plano externo surgirán desafíos mayúsculos, que pueden ser apreciados como problemas u oportunidades en función de la estrategia global que sobre el particular anticipadamente se adopte.

Con los referentes teóricos, disyuntivos e instrumentales del desarrollo a la luz de los avances del conocimiento y la teoría en la materia, y nuestra propia y precedente caracterización de lo rural, aproximémonos entonces a una noción de desarrollo rural.

Para nosotros, es el proceso que armoniza los factores determinantes del mundo rural, preservando y beneficiando sus bases ecológicas, socio-culturales, económicas, sus interacciones, y retroacciones, e impulsando hacia niveles de dignidad y trascendencia a los seres humanos que lo integran y conforman, todo ello en una visión integradora y respetuosa de la naturaleza y de sus relaciones.

Para nosotros, desarrollo rural es sinónimo de posibilidad de desarrollo urbano, sectorial, ... global, sin antinomias, sin contraposiciones, sin bloqueos. Es encuentro de las fuerzas culturales e históricas que amalgamándose con las viejas y nuevas realizaciones humanas, dará lugar a una otra forma de ser, de ocupar el espacio regional y planetario, de producir y hacer, de vivir y trascender.

Quevedo, Secretario Ejecutivo del SIHCA (2002), en su obra Temas agrarios. De la agricultura a la educación rural; y, particularmente, en lo atinente al desarrollo rural, la descentralización y la mujer, ofrece la siguiente contribución: "En un contexto nacional, lo rural no puede considerarse solamente, como el mundo de las aldeas y caseríos dispersos por el campo, sino también todo el conjunto de pequeñas ciudades que sirven de centros para la prestación de diversos servicios como educación, religión, salud, abastecimiento, información y comunicaciones, seguridad, apoyo legal, almacenaje, recreación, etc. así como la red de vialidad, energía eléctrica, transporte, etc. que permite la integración de actividades necesarias para la vida y actividad estable de las diversas comunidades en el marco de un proceso histórico, cultural, social, y político que le otorguen una identidad a cada lugar y a cada región dentro de un país.

Quevedo, además, en la misma obra distingue como requisitos para el desarrollo rural, los que ahora incluimos de manera sintetizada: a) globalidad, integralidad y diversificación; b) equilibrio; c) participación y organización; d) desagregación de los niveles de desarrollo; e) coordinación; f) gradualidad; g) continuidad; h) innovación; i) conservación de los recursos naturales renovables; y, j) descentralización.

Rojas, Representante del IICA en Perú (2002), en la oportunidad de instalar la Conferencia "Desarrollo Rural, una Nueva Visión del Territorio, experiencias aprendidas en América Latina y el Caribe" (Lima - octubre 2002), ofreció los siguientes conceptos: "en las últimas dos décadas, si nosotros analizamos un poco las experiencias que se han desarrollado en este tema, observamos que existen visiones un tanto ideológicas que tratan de percibir el Desarrollo Rural como un tema que tiene que ver con políticas existencialistas, distributivas y sociales. Muchas de esas concepciones también visualizan el tema del Desarrollo Rural relacionándolo con el sector tradicional y con la pobreza".

Generalmente, afirma Rojas, "se piensa que el territorio rural es un espacio donde hay carencias, donde no se puede generar riquezas; esto corresponde a una visión bien sesgada, reduccionista y muy tradicional de lo rural. Es importante darle al Desarrollo Rural una nueva visión, hay que revalorizar el tema del Desarrollo Rural, pensando más en términos de territorio y en una ruralidad mucho más expresiva, que tenga que ver con la gestión, el reordenamiento del territorio, los temas del desarrollo local y la gestión local, bienestar, progreso en todas las formas; económico, social, cultural y cohesión social y territorial que permiten generar capacidades en las comunidades y en las sociedades rurales con autoestima y capacidad de autoservicio para construir un tejido social, expresión viva de la ruralidad en el seno del territorio".

Creo, afirma el autor en referencia, "que cada uno de nosotros se habrá planteado en alguna oportunidad, el aporte del territorio rural a la sociedad en general, en términos de oxígeno, de diversidad, de disfrutar de un ambiente limpio y de sus recursos naturales. Considero que algunas economías campesinas agrícolas y no agrícolas han llegado a ser más competitivas que cualquiera de los sectores económicos modernos".

Por último, argumenta, "es importante también plantearse la necesidad de reconceptualizar, de revalorizar la importancia que tiene los temas de la identidad cultural, los valores, la cultura; que son aspectos que se inician casualmente en el seno del territorio rural y que no solamente se generan; también se desarrollan, conservan y transmiten. Esto es una necesidad de comenzar a recapitular, revalorizar, resignificar, inclusive redimensionar lo que realmente es lo rural bajo una concepción ampliada de territorio. Nos permite ésto, poner en su justa dimensión unas nuevas concepciones que tratan de rescatar el valor multiproductivo y la potencia que significa lo positivo que tiene el territorio rural."

El IICA ha hecho esenciales contribuciones integradoras y con amplitud de mira hacia el futuro en el tema. Así, en el marco de la nueva ruralidad, la Organización produjo (2000) una contribución remarcable en la cual se ofreció la siguiente visión: "el desarrollo rural se enmarca en los esfuerzos de la comunidad global, hemisférica, regional y de los países, por transitar hacia una sostenibilidad del desarrollo y de la sociedad en su conjunto. Esta sostenibilidad es vista como una contribución potencial al fortalecimiento y ejercicio de la democracia para amplios sectores de la población, particularmente en el medio rural."

El IICA, a inicios de este año 2003 ofrece también una destacada e integradora noción del desarrollo rural sostenible con enfoque territorial, que bajo la forma de sinopsis (2003) preparada por su equipo de la Dirección en la materia (Echeverri, Portilla, Rodríguez y Sepúlveda), entrega una propuesta centrada en las personas, representando una visión holística, y con metas supremas de cohesión social y territorial. Un resumen de tal propuesta efectuado por nosotros, sobre la base de la sinopsis, se puede apreciar textualmente a continuación:

"El concepto de desarrollo rural sostenible ... aborda la gestión del desarrollo desde una perspectiva territorial. Su punto de partida es el análisis dinámico e integral de las dimensiones económica, sociocultural, ambiental y político institucional. Su objetivo es promover el bienestar de la sociedad rural, potenciando su contribución estratégica al desarrollo general de la sociedad. Su planteamiento es la formulación de estrategias e instrumentos de política que conduzcan al desarrollo territorial en regiones principalmente rurales, sobre todo en aquellas que buscan corregir desequilibrios de ingresos, tasas sesgadas de crecimiento de producción y patrones inadecuados de transporte y movimiento de bienes, así como de uso insostenible de los recursos naturales.

El desarrollo rural se consolida por medio de dos propósitos superiores: a) la cohesión social, como expresión de sociedades nacionales en las que prevalecen la equidad, el respeto a la diversidad, la solidaridad, la justicia social, la pertenencia y la adscripción; y b) la cohesión territorial, como expresión de espacios, recursos, sociedades e instituciones inmersos en regiones, naciones y ámbitos supranacionales, que los definen como entidades integradas cultural, política, económica y socialmente.

El enfoque territorial pone de manifiesto: a) el carácter polifacético de los territorios rurales; b) la necesidad de formular políticas con objetivos múltiples e integrales; c) la necesidad de superar el marco institucional tradicional y las inversiones sesgadas hacia lo económico; y d) la urgencia de establecer mecanismos institucionales que promuevan un sistema participativo y abierto para formular soluciones desde la base. Todos estos aspectos inciden, directamente, en la definición y ejecución de las políticas públicas.

En efecto, desde el punto de vista de la gestión de las políticas públicas, el enfoque territorial subraya al menos cuatro elementos: a) la relevancia de que el territorio se constituya en el objeto de las políticas; b) la necesidad de desarrollar políticas públicas contextualizadas; c) la cooperación entre agentes públicos y privados, nacionales y locales, como elemento fundamental para la gestión de las políticas; y d) la importancia de redefinir el papel del Estado, especialmente en lo relativo a la provisión de bienes públicos, la dirección y la regulación de la economía, y la construcción de la democracia y la institucionalidad rural.

El enfoque territorial es una visión esencialmente integradora de espacios, agentes, mercados y políticas públicas de intervención. Busca la integración de los territorios rurales a su interior y con el resto de la economía nacional, su revitalización y reestructuración progresiva, así como la adopción de nuevas funciones y demandas. Este enfoque visualiza los territorios no como unidades espaciales aisladas, sino como unidades articuladas a una trama social y cultural más amplia, trama que se asienta sobre una base de recursos naturales y que se traduce en formas de producción, consumo e intercambio, que son, a su vez, armonizadas por las instituciones y las formas de organización existentes. La concepción del territorio como un producto social, cultural e histórico depara al menos cuatro ventajas: a) permite entender y gestionar el desarrollo de una forma más eficiente; b) permite explicar las relaciones intersectoriales coherentemente y potenciar el trabajo multidisciplinario; c) permite integrar los ejes fundamentales del desarrollo sostenible - la organización económica, la relación con el medio natural, la organización social y política, y los elementos culturales presentes en cada territorio-; y, finalmente, d) permite aprovechar al máximo el conocimiento acumulado por las sociedades con el fin de obtener un desarrollo armónico y democrático".

Contrario al enfoque convencional de desarrollo rural, el IICA significa textualmente que el enfoque territorial:

a) destaca la importancia de las políticas de ordenamiento territorial, autonomía y autogestión, como complemento de las políticas de descentralización.

b) supera la visión convencional de participación y compensación en favor de los conceptos de cooperación, de corresposabilidad y de inclusión económica y social.

c) potencia la visión convencional de manejo de recursos naturales desde una perspectiva de protección ambiental y de producción limpia, a favor de una concepción multidimensional en la que lo ambiental, lo económico, lo social, lo cultural y lo político institucional interactúan sobre el territorio.

d) supera la visión sectorial de la economía rural que la reduce a una economía agrícola, y favorece una economía territorial que incorpore elementos de otras actividades económicas no agrícolas de la economía regional y de la economía de recursos naturales.

e) incluye y supera la visión de la tecnología para incrementar la productividad, a partir de los conceptos de innovación tecnológica y competitividad territorial, enfatizando una visión de competitividad sustentada en la interacción de aspectos económicos, sociales, culturales y ecológicos.

f) promueve el desarrollo de sistemas basados en el conocimiento, que enfatizan la integración de aspectos relativos al descubrimiento, adquisición, diseminación y gestión del conocimiento, con la participación del conjunto de la sociedad rural y con la posibilidad de sistematizar los conocimientos tradicionales y contextualizar los conocimientos formales modernos.

g) trasciende la visión convencional del capital y subraya la importancia del capital humano (la capacidad de las personas), del capital social (las relaciones y redes que facilitan la gobernabilidad) y del capital natural (la base de recursos naturales); de ahí que ponga especial énfasis en el fortalecimiento de la capacidad cultural y política de las sociedades rurales.

h) reconoce la necesidad de articular las dimensiones urbana y rural de manera orgánica, y de conformar espacios demográficos integrados que compartan estructuras sociales, económicas e institucionales construidas en procesos históricos de apropiación del espacio.

i) reconoce la importancia de los encadenamientos de valor agregado, pero articulados al territorio en una economía que es intrínsecamente multisectorial, destacando la importancia de alcanzar objetivos múltiples y articular procesos productivos a través de conceptos como clusters, cadenas agroalimentarias territorializadas y denominación de origen.

j) promueve esquemas de cooperación que se adapten a las demandas distintas de las y de los pobladores y agentes de los territorios; es decir, la diversidad natural y la heterogeneidad política de cada territorio deben enfrentarse con estrategias diferenciadas para cada uno de ellos.

La adopción del enfoque territorial surge de la presencia de una serie de factores endógenos y exógenos que han afectado la evolución misma de la ruralidad latinoamericana, puntualiza el IICA. Entre los factores endógenos señala la Organización: "a) los resultados deficitarios alcanzados por el modelo de desarrollo rural convencional; b) la insuficiencia que han mostrado los ajustes y las reformas estructurales propuestos para solucionar los desafíos básicos del desarrollo; c) la persistencia de brechas regionales, sectoriales, de género, así como de carácter étnico y generacional; d) el sesgo anti-rural de los esquemas de provisión de infraestructura; e) la inseguridad alimentaria de la población rural; f) la importancia estratégica que mantiene la agricultura en muchas economías de la región; g) la importancia cada vez mayor de las actividades no agrícolas en el ámbito rural sumada a la expansión de centros urbanos en territorios mayoritariamente rurales; h) el deterioro de los recursos naturales; i) la transformación de la institucionalidad rural". Entre los factores exógenos, que han motivado la adopción de un enfoque territorial del desarrollo rural destacan, según el IICA: "a) la evolución de las expectativas de las y los consumidores y de los mercados; y b) la introducción de nuevas tecnologías de información y comunicación".

González (2002), Especialista en Desarrollo Rural - IICA (Ecuador), en torno al tema, entre otros aportes, contribuye así: "cómo empezamos mañana a caminar en el concepto de Desarrollo Rural Sostenible con Enfoque Territorial, eso es lo que en este momento nos tiene bastante ocupados para el futuro."

Esta claro para quien esto escribe que los planteamientos contenidos en las nociones y visiones anteriores constituyen los referentes y faros direccionadores estructurales y de largo plazo para la Región Andina en la materia que nos ocupa.