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Sistemas de Información para la Agricultura y la Vida Rural Contexto Para configurar los elementos básicos del contexto en que insertamos el tema de la información para la agricultura, conviene citar algunos datos sobre la población del globo terráqueo y la futura demanda mundial por alimentos.
Como podemos apreciar en el gráfico, en 1804 la población mundial era de mil millones de personas. En 1960 alcanzó los 3 mil millones y en el año 2000 llegó a los 6 mil millones; es decir, la población mundial se ha doblado cada 40 años. Se estima que durante los próximos 50 años la población mundial superará los 12 mil millones de habitantes. Las implicaciones de esa explosión poblacional en términos de demanda de alimentos son enormes, ya que esta se duplicará, al menos, en ese período, a lo que debe sumarse el hecho de que las exigencias sobre clase y calidad nutricional de los alimentos serán mayores. Además de consecuencias importantes de carácter social y de distribución del poder en el mundo y en las naciones, la situación poblacional y de incremento exponencial del conocimiento plantea un serio cuestionamiento a las capacidades nacionales para organizarlo y transferirlo, así como de los usuarios para utilizarlo 2/. En este enfoque el cuello de botella estaría más en el acceso y utilización práctica de contenidos, que en su generación. Cabe destacar que este hecho no se relaciona solamente con la falta de acceso a la información basada en las dificultades de conectividad originados en la gigantesca brecha digital, que es uno de los argumentos más utilizados cuando se analiza este tipo de asunto. Es que a pesar de los avances de la tecnología de la información y de las comunicaciones, que sin duda han contribuido a divulgar y democratizar los accesos y los usos, el camino por recorrer para alcanzar con conocimiento e información de utilidad práctica a sectores masivos de la población, particularmente la rural, aún es largo y costoso, además de que supera la oferta posible relacionada con el uso de TIC, que son simplemente un medio o recurso instrumental. Todo lo dicho anteriormente resalta los formidables desafíos que la agricultura en las Américas debe superar; es paradojal que sean de mayor envergadura para los países más rezagados, justamente por esa condición. Una mirada sistémica al futuro de la agricultura permite distinguir una variedad de ellos, tanto para el sector como para sus actores. Primero, los desafíos entendidos como los aportes directos que la agricultura debe efectuar para el funcionamiento y desarrollo de una nación. Pueden identificarse a partir de su función social, por ejemplo, provisión de alimentos y empleo, generación de insumos para la agroindustria y aportación de recursos financieros frescos. Segundo, los desafíos que surgen de los requisitos o las características que deben cumplir y poseer los procesos de desarrollo de la agricultura para satisfacer los requerimientos de aporte social arriba mencionados, en términos, por ejemplo, de protección y desarrollo del medio ambiente, equidad, calidad, inocuidad, oportunidad, otros. Tercero, aquellos desafíos asociados a la indispensable modernización de la institucionalidad (políticas, normativas, organización, servicios de apoyo) responsable del trabajo, incluidos aspectos de gobierno y gerencia, de tal manera que el conjunto de actores institucionales públicos y privados trabaje de manera coordinada y en una misma dirección. Cuarto, los desafíos relacionados con la necesidad de contar con los recursos humanos, tecnológicos, de conocimientos e información, y financieros requeridos, y de disponer de mecanismos permanentes que los provean de manera oportuna y ajustada a las necesidades efectivas del sistema institucional operando en el presente y en el futuro. En resumen, es posible distinguir al menos cuatro tipos de desafíos de responsabilidad directa de los actores que componen la institucionalidad pública y privada dedicada a la agricultura en cada país y de los gobiernos nacionales, a saber, los relacionados con su función social, en términos, entre otros, de empleo, alimentos, y equidad; los que tienen que ver con medio ambiente y calidad de sus procesos y productos; los de orden institucional; y los vinculados a las capacidades, recursos y conocimientos de sus actores. 3/
2/ La totalidad del conocimiento disponible en el mundo se duplicó entre 1750 y 1990. En 1965 se duplicaba cada 5 años. Se estima que en el año 2020 el total del conocimiento mundial se multiplicará por 2 cada 77 días. 3/ Sin duda habría que agregar los desafíos relacionados con la sostenibilidad de los procesos involucrados. Además, considerar aspectos tales como industrias de apoyo, construcción de caminos, puertos y sistemas de transporte, sólo que en estos últimos casos, dada la fragmentación de la institucionalidad en la mayoría de los países, los mismos pertenecen al ámbito de acción de terceros. |