nEn este contexto, la educación superior agropecuaria debe ser
objeto de profundos cambios que se reflejan en los flujos de oferta y demanda
de profesionales especializados. El panorama anterior permite identificar la
fuerte conexión existente entre la realidad económica imperante en el entorno,
las necesidades de recursos humanos que este entorno impone a las
universidades, y la respuesta que las instituciones de educación superior dan
a tales necesidades.
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