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INFORME DEL ESTADO DE LA EDUCACIÓN AGRÍCOLA EN EL PERÚ CON Hugo L. Nava El Estado es responsable del financiamiento de la educación superior pública, sucesivos gobiernos han destacado ese papel y nunca se ha querido cobrar por lo menos parte de los costos a los estudiantes, defendiendo siempre el principio de la gratuidad de la enseñanza. Sin embargo, los presupuestos de las universidades públicas no han guardado relación con las declaraciones de los gobiernos y han sido sumamente bajos, para todo el sistema educativo estatal pero en especial para la educación superior, en donde se aprecia tendencia declinante en la asignación de recursos para el conjunto de las universidades públicas, a pesar de la expansión en matrícula. El gasto corriente promedio por cada estudiante de universidad pública en el año 2000 fue equivalente a 780 dólares americanos según datos consignados por ANR, este valor nos ubica por debajo del promedio para América Latina, US $ 937 señalado por UNESCO en 1998 y muy por debajo de Estados Unidos con $ 5, 595 Las universidades públicas han buscado nuevas fuentes de fondos, que no sólo contrarresten el declinamiento de las transferencias externas y el crédito, sino que también incrementen su autonomía relativa. Esas fuentes, llamadas "recursos propios" en las cuentas públicas, normalmente han incluido cobros por algunos servicios educativos prestación de servicios educativos de extensión universitaria, venta de bienes y servicios, asesoría técnica y profesional, rentas por propiedad y otros cobros. Paradójicamente, esta política de diversificar las fuentes de financiamiento, ha sido también en la práctica desalentada por el gobierno en la medida que este va progresivamente trasladando a las universidades la obligación de cubrir sus presupuestos con esos ingresos y a la vez fiscaliza y restringe su gasto. En el año 1995, solo el 15 % del presupuesto de las universidades procedía de sus recursos propios, actualmente este porcentaje es del 33% . Particularmente en las facultades de educación agrícola estos ingresos se consiguen haciendo producir las unidades piloto, pero muchas veces restringiendo la participación de alumnos a fin de no reducir la productividad de las plantas. Aspecto que atenta en contra de una preparación practica de los alumnos. Adicionalmente, la mayor parte de los recursos ha sido destinada a gastos corrientes (88% en promedio para todas las universidades en el año 2002). El resultado es la gran descapitalización de las universidades por falta de inversión en bienes de capital.
El sistema de remuneración en las universidades públicas es uno de los mayores problemas que influyen en la calidad de la educación. El hecho de manejar los sueldos como un solo sistema con categorías y remuneraciones fijas, además de la imposibilidad de recibir mas de un sueldo del Estado, impiden que se establezca un sistema que reconozca la diferente calidad y nivel de los docentes. En la práctica los docentes se retiran prematuramente del servicio público, o alternan su labor en universidades privadas. Esta situación favorece a las universidades privadas que no tienen que cubrir los beneficios sociales ni gastar en capacitación de docentes, pero va en desmedro de las públicas que están incapacitadas de controlar la migración de sus docentes de mejor nivel.
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