EL ENFOQUE EMPRESARIAL EN LA EDUCACIÓN AGRÍCOLA SUPERIOR


LOS JÓVENES: POTENCIAL DE DESARROLLO

En artículo técnico (Murcia, Alvarez y Parra, 2001)[2] se destacaba que la juventud, es decir aquellas personas con edades entre los 15 y los 24 años, constituye aproximadamente el 20% de la población mundial[3] y el 19.9% del total de habitantes de Colombia (para el año 2002); de esta cifra más de la mitad se encuentra concentrada en las zonas urbanas.[4] Es la juventud una población que enfrenta los problemas que aquejan a la sociedad colombiana en general pero que además es mucho más vulnerable en aspectos como el contagio de enfermedades, el alcohol, la droga, violencia y desempleo. Si bien es cierto que los problemas citados corresponden no solamente a una crisis nacional sino mundial originada en los actuales sistemas económicos que acentúan más las diferencias y la desigualdad, no se puede dejar solamente en manos del Estado la función de velar y propender por un mejor futuro para todos. El sistema educativo y particularmente las universidades pueden y deben contribuir a la disminución de estas condiciones que naturalmente conducen a un país a la pobreza y al subdesarrollo. Es en el aula donde se gestan los futuros líderes, donde los estudiantes encuentran los conocimientos, ambientes y herramientas que les permitirán construir sus sueños. Entonces el papel del educador como guía será el de fortalecer los procesos educativos, de tal modo que los jóvenes realmente hallen las condiciones adecuadas para cumplir a cabalidad sus propósitos. Propiciar el liderazgo y la creatividad empresarial en los estudiantes de todas las edades y de cualquier carrera profesional, facilitará la búsqueda de soluciones innovadoras con espíritu investigativo a los múltiples problemas que puedan encontrar en su vida, tanto personal como profesional. La innovación será entonces la ventaja competitiva de estos jóvenes, su arma de batalla y su respuesta a un mundo en constante cambio. De ser ello así, se estaría conformando una cultura empresarial dentro de la cual los futuros egresados de las universidades serán menos afectados por los índices de desocupación, puesto que en sus manos estará la posibilidad de generar empleo para sí y para otros. No sobra resaltar que es en estas edades donde el hombre tiene una mayor energía, dinamismo, empeño y deseos de triunfar. Es esencial aprovechar todos estos factores y ayudar a construir un futuro deseable que de hecho estará en manos de estos jóvenes que no sólo serán la gran masa productiva a corto plazo sino el mayor ejemplo para las próximas generaciones.