Resulta entonces  preocupante que:
Todavía  se insista en transplantar a los centros de
educación localizados en regiones rurales los modelos
de la educación tradicional  sin considerar las
necesidades reales que ahí se expresan.
El discurso educativo tradicional, de por sí inadecuado
para la formación que hoy reclaman las niñas y los
jóvenes del mundo  siga resultando, con mayores
razones,  inútil  para los jóvenes del campo.
Una educación mal enfocada siga  pervirtiendo la
esencia de la estabilidad rural, sacando a los jóvenes,
por ejemplo, del entorno y enviándolos a engrosar
masivamente las filas del desempleo urbano.