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OPSU SEA
LA EVALUACIÓN Y LA ACREDITACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR VENEZOLANA
Prof. César Villarroel
Caracas, Enero 2003
Índice
LA EVALUACIÓN Y LA ACREDITACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR VENEZOLANA
Hasta la primera mitad del siglo XX, la Educación Superior venezolana (ESV en lo adelante) comprendía solamente a las universidades. Existían los institutos pedagógicos pero éstos no eran considerados como instituciones de ESV, pues esta cualidad correspondía solamente a lo universitario. En 1971 se crea el primer instituto universitario que ofrecía carreras cortas en el área de tecnología; en 1979, varios de los institutos tecnológicos existentes son agrupados y convertidos en Universidad Tecnológica; en 1983, los institutos pedagógicos existentes se transforman en Universidad Pedagógica, y es desde este momento cuando puede hablarse en Venezuela de una ESV que cubre a las universidades, los institutos tecnológicos y los colegios universitarios. Para 1958, año en que se derroca la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, Venezuela contaba con seis (6) universidades: 4 oficiales y 2 privadas y dos (2) institutos pedagógicos. El nivel de postgrado era casi inexistente. A partir de entonces se incrementa considerablemente el número de instituciones de ESV como puede apreciarse en la tabla siguiente:
CRECIMIENTO DE LAS INSTITUCIONES DE EDUCACIÓN SUPERIOR VENEZOLANA DURANTE EL LAPSO 1965-2001.
Fuente: OPSU. 2002.
EVOLUCIÒN DE LA MATRÌCULA DE EDUCACIÒN SUPERIOR EN VENEZUELA. AÑOS 1965-2000
Fuente: OPSU. 2002.
Se aprecia en los cuadros anteriores que ambos crecimientos tienden a disminuir en la década de los ochenta, aunque el número de instituciones privadas mantiene su crecimiento hasta los finales de siglo.
Otro detalle importante refiere que a pesar de que el número de instituciones privadas tiende a ser igual que las oficiales, éstas últimas cubren el mayor porcentaje de la matrícula de ES. En otras palabras, la principal responsabilidad en el mantenimiento y desarrollo de la ES venezolana recae, todavía, en el Estado; a diferencia de otros países como Chile (Lemaitre, 2002) o Colombia (Revelo, 2002) en donde el sector privado es preponderante.
Esta situación se hace más evidente al considerar la oferta académica de las universidades en términos de las áreas de conocimiento que se manejan en nuestro ámbito académico; así como el desarrollo investigativo de ambos sectores en función del número de investigadores que tienen acreditados en el Programa de Promoción del Investigador (PPI).
Participación de las universidades nacionales en el PPI. Año 2000.
Fuente: Estadísticas del SEA. OPSU. 2001
Como puede verse en las tablas y gráfico anteriores, el predominio de las universidades oficiales sobre las privadas se da no sólo en las dimensiones numéricas sino también en las cualitativas. Así, se aprecia como la universidad oficial supera con creces la oferta académica de la universidad privada, excepción del área de Ciencias Sociales en donde la oferta se encuentra equilibrada entre ambos tipos de universidades. En lo que respecta a la investigación la supremacía de la universidad oficial sobre la privada es más determinante, tanto, que con base en el indicador utilizado (número de profesores acreditados en el PPI) puede decirse que la universidad privada venezolana no investiga.
Durante los años sesenta se crean las primeras universidades experimentales (UCLA, 1962 y USB, 1967). Esta iniciativa puede considerarse un paso muy importante para modernizar el sector universitario, pues se pretendía – por lo menos en el papel - que las nuevas instituciones universitarias no estuviesen atadas a la concepción y estructura napoleónicas de las universidades autónomas; y se previó en la legislación correspondiente (Ley de Universidades) una serie de evaluaciones institucionales que debían asegurar la calidad y pertinencia de esas instituciones. Lamentablemente, el Estado venezolano no desarrolló las evaluaciones previstas y la mayoría de las universidades experimentales pugnaron, desde su inicio, para dejar de ser tales y adquirir el estatus autonómico que les garantizaba la elección de sus propias autoridades, pero que lesionaba su carácter experimental (Villarroel, 1998).
En 1983 (OPSU, 2001) se crea la Universidad Pedagógica Libertador que integra y convierte en universidad a los institutos oficiales que formaban educadores; mas, la nueva institución no ha podido asegurar una calidad básica a sus diferentes institutos, éstos presentan variados niveles de calidad, similares a los que ostentaban antes de la integración.
En 1983 se comienza a diseñar un sistema de acreditación de programas de postgrado que se concreta en 1986, y que hasta ahora ha logrado acreditar a 380 programas (que representa un 25 % del total de programas de postgrado) lo que ha tenido un efecto positivo en el mejoramiento de la calidad de los mismos.
3. MARCO LEGAL
La Ley de Universidades (Venezuela, 1970) contiene las principales disposiciones con relación a la evaluación institucional de las universidades. Así, en el artículo 10 se establece que las universidades experimentales “serán objeto de evaluación periódica” ; en el artículo 20 (Inciso 18) se establece que es una obligación del CNU “elaborar en lapsos no menores de 10 años, un informe de de evaluación del sistema universitario vigente” ; y en el artículo 36 (numeral 9) , con relación a las atribuciones de los rectores, se contempla que éstos deben “informar semestralmente al Consejo Universitario y anualmente al CNU acerca de la marcha de la universidad”
Los artículos citados anteriormente evidencian la preocupación de los legisladores por la evaluación de la calidad universitaria, pero, al mismo tiempo, constituyen una prueba de la desidia del Estado venezolano, de la época, en esta materia. Han transcurrido más de 30 años de la promulgación de la Ley y hasta ahora no se ha cumplido con lo pautado en ese articulado.
En 1999 se promulga la nueva Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. En este marco legal se establece por primera vez una mención expresa de la necesidad de que la ESV sea una de calidad. Así, el artículo 103 establece que toda persona tiene derecho a una educación integral, permanente y de calidad; y en los artículos 106 y 109 pautan la necesidad de inspeccionar y supervisar las instituciones de ESV privadas y oficiales, inclusive las que disfrutan de autonomía administrativa (1). Este articulado es el que soporta jurídicamente al SEA (Sistema de Evaluación y Acreditación de las universidades nacionales ) en su pretensión de exigir una periódica rendición de cuentas a las universidades, mediante la práctica de una evaluación institucional externa.
En el año 2000 se elabora el Plan de la Nación, que contempla en su capítulo IV unas disposiciones que caracterizan una política del Estado venezolano con relación a la ESV. En esa caracterización destacan los tres desafíos o retos de la ESV para el próximo lustro: equidad, pertinencia y calidad, de paso, estos desafíos coinciden con los de la UNESCO (1998). En lo que respecta a la calidad se establece:
Educación de calidad y Salud y calidad de vida para todos Elevar la calidad y eficiencia de las instituciones de educación superior “Elevar calidad y eficiencia en las instituciones de educación superior comprende el desarrollo de la carrera académica en las instituciones de educación superior y …. la implantación de un sistema de evaluación y acreditación académica….” . (Venezuela, 2001:93) (negrillas nuestras)
Por su parte, el Programa de Gobierno establece: Como política: La conquista de la excelencia académica Como objetivo: Elevar la calidad y eficiencia de las instituciones Como estrategia: Diseñar e implantar un sistema de acreditación y evaluación académica para las instituciones de Educación Superior. (República Bolivariana de Venezuela, 2001)
El 26-01-01, el CNU aprueba (según resolución No 15 del Acta No 383) iniciar el trabajo para diseñar un Sistema de Evaluación y Acreditación de las universidades nacionales (SEA).
El 28-5-02, el CNU aprueba (según resolución No 11 del Acta No 406) el diseño del subsistema de Evaluación para las universidades nacionales, y autoriza su instrumentación.
4. CALIDAD
El concepto de calidad que predomina en la ES venezolana tiene características similares al que predomina en el ámbito académico latinoamericano, esto es, una confusa mezcla de prestigio, producción de egresados y presencia de personal docente y de investigación altamente calificado, ya sea por el título de doctor o su producción investigativa. Quizás, la principal responsabilidad por esta concepción tan poco operativa la tenga una bibliografía “especializada” que frente al reto de conceptualizar calidad siempre ha recurrido a la excusa de la elusividad y relatividad del término para no concretar y delimitar un concepto con el que se pueda operar gerencialmente. (2)
En el diseño del Sistema de Evaluación y Acreditación (SEA), habida cuenta de que el mismo tiene como uno de sus ejes el aseguramiento de la calidad y el reconocimiento de la excelencia de las instituciones y programas de ES, se hizo necesario conceptualizar la calidad de la ESV para que las alusiones a la misma contenidas en la Constitución Nacional, así como las utilizadas en el documento conceptual del SEA, superen los niveles retóricos en los que generalmente se les ubica y se conviertan en realidades concebidas unívocamente, capaces de ser desarrolladas y evaluadas técnicamente.
El SEA se manejará con una definición operacional de calidad que es congruente con los propósitos del Sistema de Evaluación y Acreditación y que es factible de ser manejada en la dinámica interna y externa de la universidad venezolana. En este sentido, hacemos nuestra la definición de calidad universitaria esbozada en el Seminario de Educación Superior en el siglo XXI: Visión de América Latina y el Caribe, realizado en La Habana durante 1996, y que concibe la calidad de la Educación Superior como "la adecuación del Ser y Quehacer de la educación superior a su Deber Ser" (UNESCO, 1997)
Debe señalarse, sin embargo, que en esta definición no queda clara la connotación del término Ser, en consecuencia, se podría parafrasear la definición anterior, para hacerla más directa, como: la adecuación de los resultados y funcionamiento de la educación superior a su misión.
En la definición anterior, el Deber Ser define y caracteriza a la institución, podríamos decir que comprende la Misión de la institución en un momento dado; de ahí que, por su carácter particular, sea el principal referente para evaluar la calidad de una universidad al compararla consigo misma. El Quehacer permite enfatizar el papel del funcionamiento de la institución en la determinación y aseguramiento de su calidad y, finalmente, el Ser refiere a los resultados y logros actuales de la institución que, en términos de evaluación de la calidad, deben ser juzgados en función de los propósitos que la propia institución se ha comprometido a lograr.
Cada uno de los elementos institucionales que componen la definición de calidad (Deber Ser, Quehacer y Ser) es evaluado, predominantemente, con una categoría específica. Así, la Misión , al igual que los planes y proyectos que de ella se deriven, son evaluados en cuanto a su pertinencia; el funcionamiento (Quehacer) es evaluado en términos de eficiencia; y los logros y resultados son evaluados en cuanto a su eficacia.
Esta definición de calidad tiene el mérito de precisar su naturaleza estrictamente evaluativa. De ahí que pueda descomponerse en las categorías evaluativas señaladas anteriormente; en consecuencia, para el SEA la calidad de una universidad o programa será entendida como la conjugación e integración de su pertinencia, eficiencia y eficacia.
5. EXCELENCIA
Pero la calidad tiene grados, aunque existe la pretensión de que la calidad básica sea común a todas ellas. Sin embargo, cada institución o programa que alcance la calidad básica no tiene porqué detener su crecimiento cualitativo y puede, en consecuencia, ofrecer rendimientos que superen los estándares de calidad que se hayan establecido nacionalmente. Esta superación de los estándares básicos de calidad es lo que llamaremos excelencia. Cornejo (1994) la conceptualiza como lo que excede a la calidad; y en el sistema de acreditación colombiano (ICFES, 2001) se habla indistintamente de alta calidad o excelencia. En consecuencia, una institución será considerada excelente cuando supere algunos de los estándares de calidad referidos a los procesos de eficiencia y eficacia (3). De este modo se establece una clara diferencia entre calidad y excelencia, que no es sólo de grado sino también de responsabilidad, tanto individual como colectiva. La calidad como una condición deseable y común a todas las instituciones; y la excelencia como el mérito que hace destacar a una institución o programa en particular.
En este sentido vale la pena citar a un ex Ministro de Educación de Colombia, quien dice:
“Algunos representantes gremiales del sector han cuestionado las medidas de regulación en materia de calidad, y han promovido una interpretación de la ley, a nuestro juicio errónea, en el sentido de que la calidad es voluntaria, que las instituciones deciden si ofrecen educación de calidad o no, cuando lo que establece la ley es que lo voluntario es la excelencia y no la calidad misma” (Lloreda Mera, 2001).
De los conceptos de calidad y excelencia manejados anteriormente se derivan algunos supuestos que es importante destacar. Primero, lo que refiere al carácter obligatorio de la evaluación de la calidad. Si pretendemos que la calidad básica de la educación superior sea un derecho ciudadano, se entiende que todas las instituciones de educación superior están obligadas a considerarla como su norte y a realizar todos los esfuerzos para alcanzarla. De lo cual se deriva que para las universidades la búsqueda de estándares de calidad es una responsabilidad y obligación administrativa. Asimismo, al ser un derecho ciudadano, el Estado está en la obligación de asegurar el disfrute de tal derecho, ésta es la razón por la cual la supervisión, inspección y control que realiza el Estado es, y debe ser, obligatoria.
Por otra parte, el concepto de excelencia que estamos manejando supone un rendimiento extraordinario y, en cuanto tal, no se puede aspirar a que todas las instituciones y programas presenten un rendimiento extraordinario. Ya es mucho pedir que logremos estandarizar la calidad básica, la estandarización de la excelencia es más que una utopía, es una misión imposible. Por eso, no se puede obligar a las instituciones o programas a ser extraordinarios en su desempeño, pero si se les puede estimular para que lo intenten mediante un saludable ejercicio competitivo. Como esta búsqueda de la excelencia no es obligatoria, el mecanismo que se arbitre para reconocerla y certificarla (la Acreditación) debe ser totalmente voluntario.
Un enfoque similar lo presenta el sistema de acreditación colombiano cuando establecen la distinción entre el “registro calificado de programas” (evaluación para nosotros) y la acreditación:
“El proceso tendiente al registro calificado de programas tiene propósitos y carácter diferentes del que conduce a la acreditación voluntaria de programas por su alta calidad. En esta última, como se ha expresado en distintos documentos del Consejo, no se trata de establecer meramente si se satisfacen estándares de calidad, sino de apreciar si éstos se superan hasta el punto de que el programa se aproxima a niveles de excelencia y puede ser mostrado como paradigma y modelo de imitación....... De una parte, el Sistema Nacional de Acreditación tiene por objetivo fundamental garantizar a la sociedad que las instituciones que hacen parte de él cumplen los más altos requisitos de calidad y que realizan sus propósitos y objetivos. El registro calificado, en cambio, está inscrito en el marco de la inspección y vigilancia que debe realizar el Estado para asegurar que los programas del área de Ciencias de la Salud presten sus servicios sólo si cumplen unos estándares de calidad...........La acreditación del Sistema Nacional de Acreditación es voluntaria; el registro calificado es obligatorio” (CNA, 2001)
El SEA es el mecanismo aprobado por el CNU para enmarcar, aplicar y desarrollar los procesos de evaluación y acreditación de la ESV. Consta de dos subsistemas interrelacionados pero nítidamente diferenciados: evaluación y acreditación.
6.1. Subsistema De Evaluación Institucional (SUE)
Es el proceso mixto (evaluación externa e interna) que realizan el estado y las propias instituciones. La evaluación externa (proceso de Rendición de Cuentas) tiene como propósito el aseguramiento de la calidad básica en todas y cada una de las instituciones de Educación Superior. La realiza el estado venezolano mediante los procesos de creación y-o modificación de instituciones y programas, de supervisión y de rendición de cuentas propiamente dicha. El procedimiento consiste, básicamente, en contrastar la información suministrada por la institución con los estándares de calidad fijados para cada una de las instancias evaluativas (diagnóstico, supervisión y rendición de cuentas ) y luego hacer el análisis correspondiente para tomar las decisiones pertinentes. La evaluación para la creación se realiza durante la presentación de solicitud de funcionamiento y-o modificación por parte de instituciones y programas; la supervisión es permanente, y se localiza en todo el nivel del sector de Educación Superior o del grupo de instituciones que comparten características comunes; a tal efecto, todas las evaluaciones externas se apoyan, para efectos de aplicación de estándares, en una tipología de las instituciones de ESV. La rendición de cuenta se realizará anualmente a las instituciones oficiales (su presupuesto depende del Estado) y cuatrianualmente para todas las instituciones (oficiales y privadas). Este proceso de evaluación es obligatorio para ambos actores (Estado e instituciones) y cubrirá a todas las instituciones de ESV en sus niveles de pre y postgrado. Como ente físico, tendrá su asiento en la OPSU (Oficina de Planificación del Sector Universitario) y dependerá del ejecutivo, es decir, es una agencia oficial.
6.2. La Autorregulación
La autorregulación interna tiene como propósito fundamental el aseguramiento de la calidad básica de cada institución en particular, y por ella misma. En este sentido la realiza cada institución sin la ingerencia de pares externos (ésta es la razón del porqué la denominamos Autorregulación, porque consideramos que las actuales autoevaluaciones con pares externos (CONEAU, 1998 ; Kells, 1997 ) no son verdaderas autoevaluaciones, porque el guión o esquema evaluativo es externo ( en el mejor de los casos es adaptado por la institución) y porque el informe evaluativo tiene como principal destinatario a los evaluadores externos (Thune, 1998), y no a la propia institución para que ajuste (regule ella misma) su planificación y desarrollo.
El procedimiento consiste, básicamente, en comparar ( en cada institución) su Deber Ser (Misión, Proyecto, Plan) con su Quehacer y Logros, después de lo cual se tomarán las decisiones de ajustes (homeostática en el caso del Quehacer), de panificación en la Rendición de Cuentas y de Diagnóstico en la entrada. Sus estándares son internos y estarán íntimamente asociados al proceso de planificación. Es un proceso de avaluación permanente, tanto, como lo sea la planificación. Es voluntario, el Estado no interviene, aunque presiona a través de los estándares nacionales de calidad básica.
6.3. El Subsistema de Acreditación (SUA):
Es un proceso de evaluación externa que tiene como propósito fundamental detectar, reconocer y certificar los grados de excelencia de los programas que se sometan al proceso de acreditación. El procedimiento es el estandarizado internacionalmente, es decir, una fase diagnostica que realiza el programa a ser acreditado y con un guión suministrado por la agencia de acreditadora; una evaluación externa realizada por pares o expertos; y una fase de certificación o acreditación propiamente dicha. En un primer momento solo se acreditarán programas y carreras; los indicadores corresponderán , fundamentalmente, al criterio evaluativo de eficacia; los estándares deben superar a los establecidos como calidad básica, y en lo que respecta a la formación (docencia) los egresados del programa en cuestión serán sometidos a un examen de Estado. La acreditación será un proceso totalmente voluntario y su vigencia será limitada ( 3 años para los programas de postgrado y 5 para los de pregrado) El SUA ( Subsistema de Acreditación) será un organismo autónomo, regido por un Consejo Nacional de Acreditación que incluirá representantes ( de muy alta calificación ) de las instituciones de Educación Superior, de las agencias académicas (CONICIT; Ministerio de Ciencia y Tecnología; Fundayacucho; AVERU); y del sector gerencial privado: FEDECÁMARAS. Será presidido por el Ministro de Educación Superior.
El CNU (Consejo Nacional de Universidades) es el organismo encargado de que las universidades cumplan las disposiciones contenidas en la Ley de Universidades. Lo integran los rectores de las universidades nacionales (oficiales y privadas), los representantes de los profesores y de los estudiantes. Lo preside el Ministro de Educación Superior (4). En lo que respecta a la evaluación y acreditación institucional, el CNU debe fijar los requisitos generales e indispensables para la creación, eliminación, modificación y funcionamiento de instituciones y programas universitarios; reglamentar las reválidas de títulos y equivalencias de estudios; elaborar periódicamente informes de evaluación institucional del sector universitario; evaluar periódicamente el desarrollo de las universidades experimentales. El CNU cubre todo el sector de universidades y, en lo que respecta a la creación y modificación de instituciones, a los Institutos y Colegios Universitarios. Las evaluaciones que tiene concebida en su normativa son todas externas, y en lo que respecta a la acreditación sólo cubre los programas de postgrado.
La OPSU (Oficina de Planificación del Sector Universitario) cumple funciones de asesoría técnica al CNU. Sus programas principales son: selección de alumnos para cursar la ESV; estudio y ajuste de los presupuestos de las universidades oficiales; investigación de la oferta académica de las universidades nacionales; captura, organización y publicación de las estadísticas universitarias. En lo específico de la evaluación, considera y valora las solicitudes de creación de instituciones y programas académicos. Depende del ejecutivo, aunque es un órgano asesor del CNU.
El Consejo Consultivo de Postgrado es un órgano asesor del CNU en todo lo que concierne a la creación (5) y acreditación de los programas de postgrado. Cubre sólo los programas de postgrado de las universidades y, en lo administrativo, depende del ejecutivo. Su presidente y demás miembros son nombrados por el CNU.
8.1. Logros en Acreditación
NÚMERO DE PROGRAMAS DE POSTGRADO ACREDITADOS EN EL PERÍODO 1990-2002.
Fuente: Consejo Consultivo de Postgrado. 2002.
PORCENTAJE DE PROGRAMAS DE POSTGRADO ACREDITADOS CON RELACIÓN AL TOTAL DE PROGRAMAS EXISTENTES. AÑO 2002.
Fuente: Consejo Consultivo de Postgrado. 2002.
TOTAL DE PROGRAMAS DE POSTGRADOS ACREDITADOS POR NIVELES. AÑO 2002
Fuente: Consejo Consultivo de Postgrado. 2002.
8.2. Logros en Evaluación
Como el propósito fundamental del subsistema de evaluación es el de asegurar la calidad en todo el sistema universitario, los logros más importantes en esta etapa inicial no refieren a volúmenes de universidades y programas evaluados, sino a los mecanismos que se han arbitrado para garantizar la instauración de un buen sistema de evaluación institucional. En otras palabras, lo que se ha hecho para institucionalizar la evaluación o, para decirlo en términos metafóricos, para “sembrar la evaluación en todo el sector universitario”.
El sistema de Evaluación y Acreditación (SEA) se diseñó de común acuerdo con todas las universidades del país, mediante la realización de talleres nacionales bimensuales. Esto hizo que la propuesta del SEA llevada a la consideración del CNU contara con el aval de todas las universidades nacionales (6). Con esto se evitó ese período de cuestionamiento y resistencia que casi siempre sucede a las reformas y cambios aprobados por el CNU, especialmente las referidas a la evaluación institucional.
Como el propósito fundamental del subsistema de evaluación es el de asegurar la calidad en todo el sistema universitario, los logros más importantes en esta etapa inicial no refieren a volúmenes de de universidades y programas evaluados, sino a los mecanismos que se han arbitrado para garantizar la instauración de un buen sistema de evaluación institucional. En otras palabras, lo que se ha hecho para institucionalizar la evaluación o, para decirlo en términos metafóricos, para “sembrar la evaluación en todo el sector universitario”; en este sentido, hemos comenzado por “preparar el terreno para la siembra”. A falta de un sistema de información universitaria válido y confiable, se optó por organizar la información cuantitativa o “dura” de la siguiente manera:
* Estadísticas de las 41 universidades nacionales para el año 2000 (7), en 17 variables y 5 indicadores, sin vacíos. * Estadísticas de las 41 universidades nacionales para el año 2001, en 18 variables y 5 indicadores, sin vacíos. * Estadísticas de las 7 áreas de conocimiento ( Ciencias Básicas; Ingeniería, Arquitectura y Tecnología; Ciencias de la Salud; Ciencias de la Educación; Ciencias del Agro y del Mar; Ciencias Sociales y Humanidades, Letras y Artes) para el año 2000, en 15 variables y 5 indicadores, sin vacíos. * Estadísticas de las 7 áreas de conocimiento para el año 2001, en 18 variables y 5 indicadores, sin vacíos.
Se tomó el año 2000 como el referente cronológico para comenzar a realizar las comparaciones evaluativas, tanto en lo que refiere a todo el sector universitario como a cada institución en particular. · Se crearon los mecanismos en las universidades y en la OPSU para garantizar, en lo futuro, la captura y envío de la información estadística durante el primer trimestre del año. · Se diagnosticó el sector universitario en tres aspectos considerados básicos e indispensables para asegurar calidad: Sistema de Información, de Planificación y Evaluación. (Año 2002). · Se realizaron estudios sobre el Sistema de Selección y Admisión de los aspirantes a cursar Educación Superior; así como el correspondiente a la caracterización (calidad, cantidad, liderazgo, remuneración, etc.) evolutiva del profesorado de Educación Superior. · Se generaron estándares de calidad para las Facultades de Ingeniería (8) · Se elaboró la primera prueba de conocimiento para evaluar (en la acreditación) el perfil de egreso en los graduados en ingeniería de aquellos programas que decidan aplicar para la acreditación.
9.1. Debilidades · Falta de una cultura de la responsabilidad y calidad, especialmente en los organismos y autoridades que toman las decisiones. · El sector de Institutos y Colegios Universitarios de la Educación Superior, presenta una severa crisis de falta de identidad, amén de una acentuada desorganización, todo lo cual dificulta la posibilidad de incorporarlos rápidamente al ritmo evaluativo de las universidades. · Las autoridades de Educación Superior (CNU y Ministerio de Educación Superior) no tienen al SEA, todavía, como prioridad de política universitaria. · El Estado no cuenta con los recursos técnicos necesarios para encarar el proceso de evaluación y acreditación de toda la ESV
9.2. Fortalezas · Se cuenta con el diseño de un Sistema de Evaluación y Acreditación que es bastante sólido en lo conceptual, operativo y con suficiente apoyo de la comunidad universitaria. · La comunidad académica de la ESV ha aceptado que debe rendir cuentas a la sociedad y al Estado. · Los cambios políticos han exigido transformaciones de la ESV que ameritan, a su vez, de un proceso de evaluación institucional válido, confiable y permanente.
9.3. Amenazas · La posibilidad de que un eventual cambio de gobierno difiera, descarte o cambie de orientación al Sistema de Evaluación y Acreditación que ya se ha aprobado. · Que las estructuras actuales de mecanismos de evaluación y acreditación sigan manteniendo , legal y fácticamente, independencia con relación al SEA. · Que las instituciones y programas adhieran a la Acreditación pero rechacen o no se preocupen por la evaluación.
9.4. Oportunidades · El actual proceso de globalización de la evaluación y acreditación institucional. · El proceso de transformación político social que actualmente vive Venezuela. · La constitución y desarrollo de redes internacionales de organismos universitarios que evalúan y acreditan la calidad y la excelencia.
10. NOTAS:
(1) En Venezuela las universidades presentan diferentes grados de autonomía. Las universidades más antiguas: Universidad Central de Venezuela, La Universidad del Zulia, Universidad de Los Andes, Universidad de Carabobo y Universidad de Oriente tienen por ley autonomía administrativa, es decir, pueden elegir sus autoridades sin interferencia del gobierno. Las experimentales (16 en total) no gozan de autonomía y, por eso, sus autoridades son nombradas por el Ministerio de Educación.
(2) El concepto de calidad es elusivo, pero esto no significa que no pueda ser definido operacionalmente y en el marco de un contexto específico. Existen muchas definiciones de calidad a cual más diferentes, pero manteniendo un elemento común: su relatividad. Por ejemplo, la del diccionario: característica que te permite saber si algo es igual, mejor o peor que otro (Pérez Lindo, 1994). Esta definición tan relativista es la que se usa, fundamentalmente, en el marco de la Calidad Total y las normas ISO, el cliente compara y escoge el producto que sea mejor que el otro. La conceptualización de Pirsig (Doherty, 1994), quizás la más relativista de todas y también la más inútil para efectos evaluativos, “no sé lo que es la calidad, pero en cuanto la veo la reconozco”. Astin (1991) conceptualiza la calidad de la institución universitaria en términos de sus componentes: calidad del profesor, del estudiante, de los egresados, de los recursos y del Plan de estudios. Brunner (1991), por su parte, enfoca la calidad de la educación superior en términos de las instancias de un enfoque sistémico: entrada, proceso y salida. Malcom Frazer (citado por Cryer, 1993) considera la calidad de la educación superior abarcando la efectividad, la eficiencia y la accountability; planteamiento éste bastante cercano al que manejamos nosotros en éste y otros trabajos (Villarroel,, 1998, 2000). Por último, estaría la clasificación de Harvey y Green (1993), quizás la más difundida y actualizada: calidad como excelencia, como mérito, como adecuación a propósitos, como producto económico y como transformación y cambio. De todo este relativismo lo que puede concluirse es que será la naturaleza del objeto a evaluar la que generará la concepción de calidad que le sea más pertinente.
(3) En la definición de calidad que estamos utilizando las únicas instancias que pueden exhibir niveles de excelencia, es decir, la superación de la calidad básica, son la eficiencia y la eficacia. La pertinencia no es susceptible de evidenciar niveles de excelencia. Se es o no pertinente porque una gradación de esta categoría es poco factible, por eso en el SEA se tratará la pertinencia como una categoría dicotómica.
(4) Hasta el 2001 el Consejo Nacional de Universidades (CNU) era presidido por el Ministro de Educación. En el 2002 (11-1-02) se crea el Ministerio de Educación Superior, quedando el Ministerio de Educación encargado solamente de la educación Básica y Media.
(5) En Venezuela los estudios de postgrado están sujetos a una reglamentación, organización y administración especial. Existe un Consejo Consultivo de Postgrado que asesora al Consejo Nacional de Universidades y que se encarga, además, de evaluar los recaudos que se exigen para la creación de postgrados. El mismo Consejo Consultivo es el que realiza la acreditación de los postgrados.
(6) El 28-1-01 el CNU encargó a la OPSU (Oficina de Planificación del sector Universitario) la creación de una Comisión Técnica que, en conjunto con las universidades, diseñara el SEA (Sistema de Evaluación y Acreditación de las universidades nacionales). Cada universidad nombró un representante quienes fueron convocados bimensualmente a la realización de Talleres Nacionales en los cuales se discutía y se acordaba todo lo que tenía que ver con el diseño del sistema y la negociación de las variables, indicadores, índices y estándares que serían utilizados en los procesos de evaluación. Se produjo un documento denominado: Bases Conceptuales y Operativas del Sistema de Evaluación y Acreditación, el cual fue firmado por todos los representantes de las universidades y la Comisión Técnica del SEA, antes de que fuera presentado y aprobado por el CNU, con lo cual se le aseguraba al proyecto un respaldo oficial de las universidades, evitándose las controversias que, por lo general, siempre genera la aprobación de un sistema de evaluación. En los talleres también se negoció con las universidades la selección, formulación y validación de 60 variables, indicadores e índices estadísticos que serían utilizados en la evaluación correspondiente a la Rendición de Cuentas.
(7) Se tomó el año 2000 como año de referencia para la evaluación del Subsistema de Educación Superior y de cada institución en particular. Este año es también el inmediatamente anterior al nacimiento del SEA, lo que permitirá contrastar los efectos de éste con la realidad universitaria que presentaba Venezuela para el año 2000.
(8) En el SEA se concibe que cada institución universitaria debe cumplir (obligatoriamente) con unos estándares nacionales de calidad. Esos estándares son negociados entre las universidades y la Comisión Técnica del SEA. Los estándares servirán para establecer la calidad de la institución o programa, y será una condición indispensable para poder optar a la acreditación, es decir, los programas que no hayan alcanzado los estándares nacionales de calidad no pueden optar por la acreditación. El área de ingeniería ha sido la primera en generar sus estándares nacionales de calidad en: lo curricular (Plan de Estudios), calidad y cantidad de los profesores, calidad de los estudiantes y calidad y cantidad de los recursos. Durante el año 2003 se evaluará el cumplimiento de los programas de ingeniería con relación a estos estándares, y los que demuestren que los han alcanzado optarán por la acreditación. Los estudios de ingeniería en Venezuela cubren: 32 universidades (17 oficiales y 15 privadas); 68 carreras y 164 programas.
11. REFERENCIAS
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Barrios, Maritza (1985) La Educación Superior en Venezuela. OPSU. Caracas. Venezuela
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CNU/OPSU (1997) Anuario Estadístico de Venezuela. OPSU. Venezuela
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CONEAU (1998) Informe final Evaluación Externa de la Universidad nacional de Luján. Coneau. Buenos Aires.
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Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela. 1999.
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