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LA EVALUACIÓN Y LA ACREDITACIÓN DE LA EDUCACIÓN SUPERIOR VENEZOLANA Calidad El concepto de calidad que predomina en la ES venezolana tiene características similares al que predomina en el ámbito académico latinoamericano, esto es, una confusa mezcla de prestigio, producción de egresados y presencia de personal docente y de investigación altamente calificado, ya sea por el título de doctor o su producción investigativa. Quizás, la principal responsabilidad por esta concepción tan poco operativa la tenga una bibliografía “especializada” que frente al reto de conceptualizar calidad siempre ha recurrido a la excusa de la elusividad y relatividad del término para no concretar y delimitar un concepto con el que se pueda operar gerencialmente. (2) En el diseño del Sistema de Evaluación y Acreditación (SEA), habida cuenta de que el mismo tiene como uno de sus ejes el aseguramiento de la calidad y el reconocimiento de la excelencia de las instituciones y programas de ES, se hizo necesario conceptualizar la calidad de la ESV para que las alusiones a la misma contenidas en la Constitución Nacional, así como las utilizadas en el documento conceptual del SEA, superen los niveles retóricos en los que generalmente se les ubica y se conviertan en realidades concebidas unívocamente, capaces de ser desarrolladas y evaluadas técnicamente. El SEA se manejará con una definición operacional de calidad que es congruente con los propósitos del Sistema de Evaluación y Acreditación y que es factible de ser manejada en la dinámica interna y externa de la universidad venezolana. En este sentido, hacemos nuestra la definición de calidad universitaria esbozada en el Seminario de Educación Superior en el siglo XXI: Visión de América Latina y el Caribe, realizado en La Habana durante 1996, y que concibe la calidad de la Educación Superior como "la adecuación del Ser y Quehacer de la educación superior a su Deber Ser" (UNESCO, 1997) Debe señalarse, sin embargo, que en esta definición no queda clara la connotación del término Ser, en consecuencia, se podría parafrasear la definición anterior, para hacerla más directa, como: la adecuación de los resultados y funcionamiento de la educación superior a su misión. En la definición anterior, el Deber Ser define y caracteriza a la institución, podríamos decir que comprende la Misión de la institución en un momento dado; de ahí que, por su carácter particular, sea el principal referente para evaluar la calidad de una universidad al compararla consigo misma. El Quehacer permite enfatizar el papel del funcionamiento de la institución en la determinación y aseguramiento de su calidad y, finalmente, el Ser refiere a los resultados y logros actuales de la institución que, en términos de evaluación de la calidad, deben ser juzgados en función de los propósitos que la propia institución se ha comprometido a lograr. Cada uno de los elementos institucionales que componen la definición de calidad (Deber Ser, Quehacer y Ser) es evaluado, predominantemente, con una categoría específica. Así, la Misión , al igual que los planes y proyectos que de ella se deriven, son evaluados en cuanto a su pertinencia; el funcionamiento (Quehacer) es evaluado en términos de eficiencia; y los logros y resultados son evaluados en cuanto a su eficacia. Esta definición de calidad tiene el mérito de precisar su naturaleza estrictamente evaluativa. De ahí que pueda descomponerse en las categorías evaluativas señaladas anteriormente; en consecuencia, para el SEA la calidad de una universidad o programa será entendida como la conjugación e integración de su pertinencia, eficiencia y eficacia. |